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Anexo:historia Del Cub Atlético Independiente.

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Anexo:Historia del Club Atlético Independiente De Wikipedia, la enciclopedia libre Saltar a navegación, búsqueda

Independiente es un club deportivo, atlético y social de la República Argentina, fundado el 1 de enero de 1905. Su actividad más destacada es el fútbol, donde logró trascender nacional e internacionalmente. Es considerado uno de los cinco grandes del fútbol argentino. Esta es su Historia:

Contenido [ocultar]
  • 1 Historia
    • 1.1 Fundación
    • 1.2 Primeros años
    • 1.3 Años 1920
    • 1.4 Años 1930
    • 1.5 Años 1940
    • 1.6 Años 1950
    • 1.7 Años 1960
    • 1.8 "La era dorada"
      • 1.8.1 Años 1970
      • 1.8.2 Años 1980
    • 1.9 Años 1990
    • 1.10 Siglo XXI
  • 2 Referencias
  • 3 Bibliografía
  • 4 Enlaces externos
[editar] Historia [editar] Fundación Algunas fuentes afirman que cuando fue creado el escudo original del club, este provenía de la bandera de Escocia. Dicho escudo aún se continúa utilizando en la actualidad, aunque su uso está destinado a la camiseta suplente del club.

En 1904, en la Avenida de Mayo, de la Capital Federal argentina, los empleados de A la ciudad de Londres, una de las tiendas de mayor categoría de la ciudad, que estaba ubicada en la esquina de Perú y Victoria (actual Hipólito Yrigoyen),[1] [2] en el barrio de Monserrat (al este de la ciudad de Buenos Aires) a sólo dos cuadras de Plaza de Mayo, habían formado un club llamado Maipú Banfield, que intervenía en torneos con otras firmas comerciales o en simples desafíos. Los empleados de menor edad del incipiente club Maipú pagaban su cuota social de 50 centavos mensuales, como el resto de sus compañeros, pero sólo les daban el derecho a presenciar los encuentros, no a participar de ellos. Esta polémica situación provocó que se reunieran en un bar cerca de dicha tienda, en la esquina de Bolívar y Victoria (Hipólito Yrigoyen), también en el actual barrio de Monserrat (casualmente justo enfrente de la Plaza de mayo[3] y a una cuadra de la tienda, todo también nuevamente ubicado geográficamente al este de la ciudad de Buenos Aires), el 4 de agosto, con el fin de tomar una decisión que los reivindicara. El líder de los disconformes era Rosendo Degiorgi, un joven empleado que trabajaba de zapatero en la tienda. Ante su propuesta, todos los allí presentes estuvieron de acuerdo.

Dos clubes de fútbol más se ofrecieron para albergar a los jugadores, pero estos prefirieron mantener sus ideales, y después de largas deliberaciones, decidieron independizarse del Maipú Banfield, aquel club que consideraban que no los representaba, y formaron uno nuevo: el Independiente Football Club. Según todas las recopilaciones de la historia del club, los fundadores de aquel naciente club eligieron dicho nombre para expresar simbólicamente su independencia y separación del Maipú Banfield.

Nombraron presidente provisorio al propio Rosendo Degiorgi, cuya familia facilitó una pequeña habitación en su casa de la calle Montevideo al 1585 (en la actual zona de Barrio Norte que engloba al barrio de Recoleta, al noreste de la ciudad de Buenos Aires, justo enfrente de la actual Plaza Vicente López y Planes). Esta sería considerada como la primera sede del nuevo club. Allí se deliberó más tarde que hubiera una nueva asamblea para oficializar la fundación, convocando a todos los miembros del club, ya que el acta de compromiso del 4 de agosto de 1904 no fue conservada, y no se hallaron registros escritos de su existencia. La cita era el 1 de enero de 1905, pero no se pudo realizar plenamente por falta de quórum. Es comprensible, ya que los integrantes del naciente club eran en su mayoría jóvenes, y quizá algún festejo excesivo del Año Nuevo impidió a algunos de ellos llegar en un estado presentable. Igualmente, los que sí concurrieron, establecieron ese momento como la de la fundación oficial, y designaron a los inscriptos hasta esa fecha como socios fundadores. Oficialmente, también se toma el 1 de enero de 1905 como fecha de fundación del club. Más tarde, en 25 de marzo de 1905, finalmente se designaría a los miembros del club en sus cargos directivos, y fue así que Arístides Langone fue elegido presidente del club.

Aunque no tenían aún ni lo mínimo indispensable para el funcionamiento de la institución, comenzaron a buscar nuevos adeptos y futbolistas. Los primeros futbolistas y socios del club fueron familiares y amigos de los fundadores que hicieron un esfuerzo por hacerlo crecer, como: Manuel Pardiñas, Cristóbal García, Carlos y Ernesto Degiorgi (los hermanos de Rosendo), Manuel Martín, Severo Rodríguez, Alberto Ferrier, Arístides, Alfredo y Edelmiro Langone (Arístides Langone sería el primer presidente del club elegido por voto), Francisco Marystani y Juan Darnay. Se supo que los socios pagaban 25 centavos como cuota mensual, y el doble las personas que ocuparan cargos directivos, utilizando los fondos recaudados para la compra de una pelota de cuero (que por entonces costaba $8,50) y un sello de actas (que a su vez valía $1,50), costando entonces un total de $10. Pudieron juntar el dinero y pagar la cantidad necesaria, a pesar de que según todos los registros de la época, esta cantidad de dinero era considerada muy grande en la Argentina en aquellos tiempos, debido a los problemas que acontecían en el país en esos momentos, sobre la economía y las desigualdades del reparto entre todos los miembros de la sociedad. Más tarde comenzarían a utilizar los fondos para la confección de la vestimenta deportiva, la cual en sus comienzos consistía, entre otras cosas, en una camiseta blanca por el bajo costo, donde había un escudo (que por razones de afiliación a las ligas, era distinto al que tenía el Del Plata Football Club) que se cree que provenía de la bandera escocesa, aunque en cada triángulo poseía una de las siglas del Independiente Football Club. Más tarde, cuando se convirtiera esta camiseta en alternativa, con el aumento en el poder económico se le agregarían detalles a la camiseta, en su parte frontal poseería una mitad azul y una mitad blanca (siguiendo el modelo del club Del Plata Football Club), donde en esta última se ubicaría el escudo original. En 1909, se decidió que todos los socios pagaran la misma cantidad de dinero, sin importar el cargo o la posición que tuvieran en el club.

Tuvieron su primer humilde campo de deportes en un terreno de las calles Donato Álvarez y Gaona, hoy ocupado por la plaza Irlanda, en el barrio de Caballito, en el centro geográfico de la ciudad. Por entonces la Av. Gaona era llamada Bella Vista. Allí jugarían su primer partido, el 19 de enero de 1905 contra Atlanta, empatando 2 a 2, comenzando una larga historia deportiva. El primer triunfo, por 1 a 0, lo consiguió, justamente, frente a Maipú Banfield, el club del que se habían independizado, el 26 de enero de 1905.[4] [5]

Más tarde se mudaron de cancha y jugaron en unos terrenos ubicados en la Avenida San Martín, pero la Asociación Argentina de Foot-Ball, a la que ya estaban asociados, les exigía un campo de juego con pasto. En 1905 la Escuela del Oeste le cedió al Independiente Football Club un terreno de 100 por 120 metros situado en Avenida Alvear (actual Av. del Libertador) y Tagle (en el límite exacto entre el barrio de Palermo y Recoleta, al noreste de la ciudad), donde construyeron su nuevo campo deportivo. Sin embargo, éste fue rechazado nuevamente por los Inspectores Deportivos por falta de pasto. En este lugar el Club Atlético River Plate ocuparía su zona más tarde. Regresaron a la Avenida San Martín y permanecieron allí hasta 1906, cuando cruzarían el Riachuelo para instalarse en Barracas al Sur, hoy Avellaneda, en la calle Manuel Ocantos al 600 del barrio de La Crucecita.

Otra versión, en contraposición con la antes explicada, argumenta que, si bien primero estuvieron en Donato Alvarez y Gaona, sobre el final de 1905 se mudaron a la Avenida Boyacá (el sitio web oficial lo ubica en la sección de esta avenida que recorría el actual barrio de La Paternal en la parte noroeste del centro de la ciudad, mientras que el sitio web no oficial que afirma que el escudo oficial provenía de la bandera escocesa cuenta que se ubicaba en el barrio de Flores en la parte oeste del centro geográfico de la misma, especificando que se levantó en el lugar exacto donde actualmente se encuentra la Sede Boyacá que posee el club), y luego, recién ahí, a unos terrenos de la Avenida San Martín. Luego se irían en 1906, a Alvear (actual Av. del Libertador) y Tagle, y a fin de año a un terreno ubicado en la calle Manuel Ocantos al 600, que según la versión no aclara en qué lugar, ciudad o barrio se encuentra (mientras que la página oficial lo ubica en Avellaneda,[6] siendo entonces esta su primer llegada a la por entonces zona de Barracas al Sur), pero coincide con la versión oficial de que este no fue el lugar donde levantaron el estadio de tablón de La Crucecita que fue años más tarde destruido por el fuego. La versión oficial comenta que el primer partido que se jugó en este estadio fue contra Estudiantes Porteño, hoy conocido como Estudiantes de Buenos Aires, ante una considerable cantidad de gente (si se tiene en cuenta que ambos equipos se habían fundado pocos años antes) que presenció el encuentro. La versión oficial no aclara en que año dejaron esta cancha y se fueron a crear el después incendiado estadio de La Crucecita, pero la versión no oficial sí lo hace, argumentando que, recién en 1910, se mudarían allí.[7]

[editar] Primeros años

El club, tanto desde el punto de vista institucional como económico y deportivo, todavía estaba en formación. Esto se puede ver claramente si se analiza las distintas situaciones que vivió la institución en sus primeros años de funcionamiento. Por entonces, Alumni y Racing fueron los dominadores del fútbol argentino, dejando al Club Atlético Independiente, que como queda dicho todavía estaba en formación, en un segundo plano.

Independiente fue autorizado para jugar en la segunda y tercera división de la liga del fútbol amateur en Argentina. La formación de la segunda división jugó con regularidad, pero la de la tercera tuvo grandes altibajos, perdiendo por goleada sus dos últimos partidos, uno de ellos drásticamente por 21 a 1 contra Atlanta. Según los hinchas este hecho ocurrió debido a que el arquero titular, Arístides Langone (quien era al mismo tiempo el presidente debido a la poca cantidad de socios en el club en aquel momento) se había enfermado ya que el invierno se acercaba, y habían utilizado para reemplazarlo a un improvisado e inexperto arquero, de nacionalidad uruguaya llamado Costa, aunque por respeto al club y a sus jugadores, jamás mencionaban su nombre.

Ante esta crisis tuvieron que reaccionar rápidamente, ya que el 9 de junio de 1907, se enfrentarían por primera vez en la historia a sus clásicos rivales, Racing Club. Con este antecedente inmediato, la mayoría pensaba que sería una fácil victoria para la Academia, y hasta los simpatizantes de este equipo, agrandados por creer que su rival era inferior, predecían otra humillante derrota, esta vez 40 a 0, pintando estas predicciones en los muros del barrio. Llegó la tarde del choque e Independiente, con un nuevo arquero, ganó 3 a 2. Esta tarde fue muy recordada por lo grata que fue para los simpatizantes de Independiente, ya que el mismo Rosendo Degiorgi que creara el club, faltando tan solo dos minutos para que finalizara el partido, metió el gol del triunfo. Las crónicas de la época narraron este recordado suceso de esta manera:


“Faltaban dos minutos cuando el wing derecho Antonio Pamarini se hizo de la pelota, la llevó consigo largo trecho esquivando adversarios hasta que alcanzó la proximidad del área grande. Desde allí lanzó un centro que el otro wing, Rosendo Degiorgi, recibió a la carrera proyectando un formidable shot que batió la valla defendida por Marengo”.[8]



Aquel equipo estaba formado por: Bazzara, González y Paitz; Zetti, Hermida y Marcelo Degiorgi (el hermano de Rosendo); Pamarini, Arregui, Tagliaferro, Pelufo, y finalmente el fundador y artífice de la primer victoria sobre el clásico rival: Rosendo Degiorgi.

La versión oficial coincide con que Independiente tuvo que instalarse en otro lugar ya que debido a su popularidad, que iba en aumento, necesitaba un campo de juego con mayor capacidad. El por entonces presidente Juan Mignaburu lo encontró en la cancha de Manuel Ocanto al 600, dentro del actual partido de Avellaneda, conocida por aquella época como Barracas al Sur. En los terrenos alquilados, de 100 x 120 y otro pequeño de 10 x 20 para levantar los vestuarios, se enfrentaron con adversarios como Alumni, San Isidro, Nacional, Racing y Atlanta, que poseían un gran nivel en el fútbol argentino. Allí se construyó un modesto estadio de tablón (o madera) y para inaugurarlo, en 1906, se organizó el primer encuentro internacional del club; que fue un 0 a 0 ante el Bristol de Montevideo, pero lo trascendente no fue ni el resultado ni el rival, sino la vestimenta del recientemente bautizado "Club Atlético Independiente.". Ese día vistió por primera vez su actual camiseta roja, por iniciativa del entonces presidente del club, Arístides Langone, que vio jugar al Nottingam Forest de Inglaterra (de camiseta roja pura) contra el Alumni de Argentina, a fines del año 1905 (ver "Uniforme"). Una curiosidad era que había sido el mismo Arístides Langone quien también había propuesto la vestimenta original, que como se dijo antes, consistía en una camiseta blanca (a la cual más tarde se le agregaría en su parte frontal una mitad azul en el lado izquierdo sirviéndose de la que tenia Del Plata Football Club como inspiración) con el primer escudo, tomado como inspiración de la bandera escocesa, todos conservados aún en la vestimenta alternativa.

Luego del cambio en el nombre del club y en el uniforme, Arístides le pidió a Arturo Silva (un socio del club) hacia finales de 1907, que creara un himno para el club. Este lo escribió y lo hizo conocer al resto de las personas de la institución unos pocos meses después, quienes lo aceptaron y tomaron definitivamente como "el himno oficial del club" (ver "Himno").

En 1909 el equipo que participaba en Segunda División ganó la Copa Bullrich,[9] el primer trofeo oficial, luego de vencer a equipos de nivel de aquella época, como Gimnasia y Esgrima de La Plata, Club Ferro Carril Oeste y Club Atlético San Isidro, este último por entonces se desempeñaba no solamente en el juego del rugby sino también en otros deportes, entre ellos el fútbol. Esa escuadra formaba con Buruca Laforia; Deluchi y Ochoa; Moretti, Scala y Amadeo Larralde; Ibáñez, Collazo, Leal, Viegas y Miguel Larralde. El arquero, José Buruca Laforia, era considerado un integrante muy preciado dentro del club, ya que era el mismo que había defendido la valla del Alumni que había salido muchas veces campeón, en la primera década del siglo XX.

Como se dijo anteriormente, la versión oficial dice que se mudaron del terreno de Manuel Ocantos al 600 al de La Crucecita. debido al crecimiento de la institución y de la cantidad de seguidores. Las versiones no oficiales especifican que lo hicieron en el año 1910.

Independiente, al igual que los demás equipos de fútbol, estuvo en sus primeros años en las divisiones secundarias de la liga argentina. Este equipo, jugando en una modalidad ofensiva (que se repetiría en los equipos del club en las décadas posteriores), ascendió a Primera en 1911, cuando en el desempate por el ascenso, empató como visitante 1 a 1 con Estudiantes Porteño, ganándole en el resultado global 2 a 1 ya que allí se implementó por primera vez el sistema de "los goles del equipo visitante". Entonces, en 1912, la Federación de Fútbol Argentino invitó a Independiente a participar en la primera división de su liga, que más tarde se convertiría en la primera división profesional en Argentina. Sería su último ascenso, ya que, al igual que Boca Juniors y River Plate, jamás descendió.

La década del ’10 marcó un muy pronunciado predominio futbolístico a favor de Racing si era comparado con Independiente. Sin embargo, fue un escenario donde Independiente, convertido en su clásico rival, lograría ser el único equipo que lo vencería en 1917, cuando se impuso por 1 a 0.

Según los archivos, también le había ganado en 1915, pero el equipo blanquiceleste luego protestó ante el tribunal por la indebida inclusión del jugador Capelletti, que estaba suspendido, y terminó finalmente quedándose con los 2 puntos (recién 80 años después, a partir del Torneo Apertura del año 1995 las victorias comenzaron a valer 3 puntos[10] ).

Independiente ganó la Copa Competencia Jockey Club en 1917, ganando la final argentina derrotando en el camino a Racing como se dijo antes. Esta copa fue una antecesora de la versión posterior que el equipo ganó en los años '20; en esta participaban los equipos de la Asociación Argentina de Fútbol -el antecesor de la AFA- afiliados a la Liga Argentina de Fútbol y a la Federación Rosarina de Fútbol. Cuando finalizaba el torneo el campeón de esta copa se enfrentaba al campeón de la liga de Uruguay en la Cup Tie Competition o Copa Competencia Chevallier Boutell, que podría ser de esta forma considerada la antecesora de la "Copa Ricardo Aldao" o "Copa Rioplatense", mencionada más adelante.

[editar] Años 1920

Pocos años antes de que el actual estadio "La Doble Visera" fuera construido, el de "La Crucecita" fue destruido por el fuego en 1923, por haber sido construido totalmente en madera. Cabe destacar que en esos tiempos, toda la zona de Avellaneda todavía era llamada "Barracas al Sur" y comprendía un mayor territorio que el que abarca en la actualidad (ver su artículo).

El clásico de Avellaneda, Independiente vs. Racing, era considerado por la gente como el clásico más popular en el país en aquella época, no por cuestiones subjetivas, sino porque Boca y River militaban en diferentes asociaciones en aquel momento, y hasta la llegada del profesionalismo se enfrentaban ocasionalmente. Los dos clubes de Avellaneda eran, entonces, los máximos protagonistas del escenario del fútbol argentino y, tras una década racinguista, llegaron los años independientistas.

En los años '20 el equipo rojo logró dos títulos de Primera División Amateur: en 1922 y 1926. El de 1922 quedaría en la historia de la institución como el primer trofeo que obtuvo Independiente como título oficial en la Primera División, mientras que el de 1926 se caracterizaría por haber salido campeón invicto. El amateurismo en el fútbol argentino no tardaría en terminar. Manuel Seoane, a quien las estadísticas premian como el máximo goleador del fútbol amateur en la Argentina, y Raimundo Orsi formaban parte de aquellos equipos. Manuel Seoane, fue definido según el "Libro del Fútbol" (editado por Editorial Abril en 1975), como el delantero argentino más completo y espectacular entre los años 1922 y 1932, y en la siguiente ficha técnica fue descripto de esta manera:


"Perfecta concepción estratégica del juego. No fue un técnico eximio, pero estuvo lo suficientemente dotado para gambetear con rara facilidad, realizar pases de perfecto destino tanto en el juego corto como en el largo y conducir la pelota con absoluta seguridad. Muy buen remate con ambas piernas, ya sea con potencia o colocando el balón. Extraordinario en el juego alto. Guapo en los entreveros. Gran personalidad con cualquier camiseta y en cualquier escenario. Increíble picardía para desorientar al rival y sacar partido de diferentes situaciones".[11]



Orsi fue transferido, en 1928, a Juventus, el equipo de Italia, y se volvió famoso por haber integrado el equipo nacional italiano que fuera campeón mundial en 1934. Ambos hombres llegaron al club en esta década, casualmente debutando en el club los dos el mismo día, y ubicándose en el ala izquierda del equipo ganaron con Independiente aquellas ligas; los registros coinciden en que Seoane era un hombre fornido y tenía una gran fuerza y potencia en el remate, lo que podría ser considerado el motivo que le valió su cantidad de anotaciones, mientras que Orsi era una persona delgada que tenía velocidad y agilidad en el campo de juego, dos habilidades que podrían ser los motivos por los cuales podía eludir adversarios y asistir a su compañero. Renato Cesarini, uno de sus compañeros en la Juventus, y uno de los integrantes de un equipo de River Plate conocido como La Máquina por haber ganado muchos títulos en la década del '40, dijo sobre Raimundo Orsi:


"Es el mejor jugador argentino que yo vi".[12]



Una anécdota es que el equipo amateur que ganó el campeonato de 1926 fue el que produjo el surgimiento del apodo de los “Diablos Rojos”. Este mote surgió del periodista Hugo Marini, del diario Crítica. La delantera que tenía el equipo, compuesta por Canaveri, Lalín, Ravaschino, Seoane y Orsi, según la opinión subjetiva del periodista, era "endiablada", con gran poder ofensivo y un alto vértigo en ataque. Los hinchas del club aceptaron este mote, ya que ellos también la consideraban así.

Además de los títulos del '22 y '26, ganó la Copa Competencia, un torneo considerado relevante en aquella época, que se lo adjudicó ganándolo tres veces consecutivas en 1924, 1925 y 1926, en su primera edición (ver artículo) cuando el torneo era organizado por la "Asociación Amateur de Fútbol" (organismo disidente de la Asociación Argentina de Fútbol, actual AFA). Como ya se había dicho, este título ya había sido obtenido por Independiente en 1917, cuando había ganado la final argentina de la llamada Copa Competencia Jockey Club, considerada como una antecesora de esta versión.

El equipo colorado se midió de igual a igual como campeón de la "Asociación Amateurs de Football" con el campeón de la otra asociación de fútbol que había en ese momento en la Argentina, Boca Juniors, el campeón de la "Asociación Argentina". Empataron todas las veces que se trató de desempatar el empate que se había generado en el primer partido que habían disputado entre ambos; y de esta forma, el equipo amateur de Independiente fue considerado como igual al equipo profesional de Boca, contradiciendo los argumentos de los que integraban la "Asociación Argentina", quienes creían que los equipos amateurs eran inferiores a los equipos profesionales si se los comparaba.

En 1928 se decidió comenzar a construir un nuevo estadio deportivo. El nuevo campo de deportes del club se levantó sobre un terreno que se lo conocía en Barracas al Sur como "el pantano de Ohaco". Por eso las personas que trabajaron para la construcción del estadio tuvieron que tirar miles de carros cargados de tierra, gravilla y arena para rellenar el lugar, tapando las superficies cubiertas de agua y barro. Después del alambrado, se inició la obra de construcción de la tribuna de cemento, algo considerado increíble para la época, ya que era un material costoso. Se cree que los directivos tomaron la decisión de construir el estadio en cemento ya que a diferencia de la madera (el material de su anterior estadio) el cemento era un material no combustible, y por lo tanto, no sufrirían otro catastrófico incendio. Finalmente, el 4 de marzo de 1928 se fundaría el actual estadio, el primer estadio de cemento en Latinoamérica, conocido como "La Doble Visera" y oficialmente, tras la encuesta realizada en el año 2005, como "Estadio Libertadores de América".

[editar] Años 1930 Arsenio Erico.

Comenzó el profesionalismo en el fútbol argentino en esta década. Los jugadores podían pasar de una institución a otra a cambio de dinero. Racing ganó el primer clásico de Avellaneda del profesionalismo.

Los años '30 comenzaron con el ingreso al club de Antonio Sastre, un jugador ofensivo que desde el punto de vista histórico podría ser considerado como una de las piezas fundamentales del equipo en los años que estaban por llegar. Sastre había llegado cuando todavía estaban jugando Seoane y Ravaschino, dos "cracks" del amateurismo que integraron la delantera que le había dado a Independiente el apodo de los diablos rojos. Desde el punto de vista futbolístico, de inmediato se asoció muy bien con ellos en el campo de juego, cumpliendo actuaciones que llevaron a los dos jugadores a retirarse del fútbol honoríficamente.

El primer campeonato de la era profesional se jugó en 1931. Casualmente el primer rival que tenía que enfrentar Independiente era Racing. Dado el paso del deporte del amateurismo al profesionalismo, hubo varios inconvenientes en el equipo colorado para poder formar un plantel, y por eso el clásico de Avellaneda fue postergado para la final de la temporada. Entonces el club debutó en el profesionalismo en la segunda fecha de este torneo, empatando 1 a 1 con Argentinos Juniors. El plantel que jugó el primer partido de Independiente en la era profesional estuvo formado por los siguientes jugadores en una formación conocida como 2-3-5 (dos defensores, tres mediocampistas y 5 delanteros): Sangiovanni (el arquero); Ferro y Chiarella; Bartolomedi, Gros y Echeverría; Fazio, Sastre, Ravaschino, Seoane y Constante. A la semana siguiente, esta misma formación consiguió el primer triunfo del club en el profesionalismo, jugando contra Huracán y ganándole por 3 a 1. La primera temporada del Rojo en el profesionalismo culminó otorgándole la primera victoria de esta nueva era a la Academia, su clásico rival, quien le ganó por 7 a 4[13] el 27 de septiembre de 1931.

A pesar de este hecho, el dinero que le brindaban los 5.400 socios de Independiente a la institución le dieron un poder económico suficiente como para contratar a tres futbolistas uruguayos, que fueron Roberto Porta, Juan Carlos Corazo (abuelo materno de Diego Forlán) y Juan Carlos Ferrou. Estos comenzarían a jugar en el año 1932, año en que el 10 de julio Independiente obtendría su primer victoria contra Racing desde el comienzo del profesionalismo, ganándole 2 a 0 con dos tantos de Sastre (sin embargo el historial aún favorecía a la Academia con 2 victorias por sobre 1 del equipo colorado, ya que meses antes de este partido se había jugado otro encuentro, donde el equipo blanquiceleste había ganado 4 a 1).

Independiente se colocó en el podio varias veces sin llegar a salir campeón: salió 2° en 1932 tras una "trampa" de un hincha de River Plate,[14] 6° en 1933 (en aquel año llegó Fernando Bello, considerado como uno de los mejores arqueros de la historia del club), 2° en 1934 (allí llegó al club Arsenio Pastor Erico, y allí el 4 de noviembre se produjo el primer empate con Racing desde el comienzo profesionalismo igualando 1 a 1) y 1935 (regresó Orsi luego de ser campeón del mundo con la Selección de fútbol de Italia), 5° en 1936 y 2° en 1937. Es importante este año ya que desde el punto de vista histórico y futbolístico, con la incorporación al club del todavía adolescente Vicente de La Mata, considerado como el último bloque que le faltaba al equipo para completar todo su poder ofensivo, Independiente pudo volver a salir campeón. El equipo que venía de este subcampeonato ganó su primera liga profesional en 1938 y luego otra vez en 1939. El antes mencionado Arsenio Erico jugaba en este equipo y fue el máximo marcador en 1937 (a pesar de no haber ganado la liga), 1938 y 1939. Erico ostenta hasta hoy el máximo récord de goles concretados en la historia del fútbol argentino con 293, todos realizados en Independiente. Según los registros, Erico podía concretar alrededor de 40 goles por temporada.

En lo que refiere a las estadísticas, en 1938, Independiente anotó 115 goles en 32 partidos, y en 1939, 103 en 34 partidos, máximos que hasta el momento no han sido superados. Finalizando la década, como queda dicho, Erico terminó siendo el goleador de los torneos 1937, 1938 y 1939. El equipo donde participaba, desde un punto de vista subjetivo desplegaba un fútbol formidable, y desde un punto de vista objetivo, tenía una defensa firme y un ataque eficaz. Este equipo hizo 218 goles (83 los anotó Erico) y según las estadísticas citadas por la página oficial del club, el torneo de 1938 lo ganó con 82,8% de eficacia y el segundo con el 82,3%. El sitio web oficial del club cita, ejemplificando la efectividad, que en los dos años que se obtuvieron los títulos, hubo goleadas históricas, ya que para algunos equipos serían la máxima goleada en contra que recibieron en su historia hasta aquel momento, como el 8 a 0 sobre Almagro y el 9 a 2 ante Chacarita.

En aquella época el campeón de la liga argentina era invitado a participar de la Copa Río de La Plata (o Copa Ricardo Aldao, un trofeo internacional no oficial considerado sucesor de la antigua Cup Tie Competition), y el equipo ganador de dicha copa, en donde se enfrentaba al campeón de la liga argentina con el campeón de la liga uruguaya, se coronaba como "Campeón Rioplatense". Independiente ganó las dos veces que disputó la copa, las dos veces contra los que son considerados los más grandes equipos uruguayos: la primera en el '38 contra Peñarol, la segunda en el '39 contra el Nacional. Curiosamente, todas las otras oportunidades que el Rojo salió campeón, tanto en el amateurismo como en el profesionalismo, esta copa no se disputó (ver artículo).

El arquero Fernando Bello (quien se mantendría en el equipo hasta mediados de los '40) es considerado una parte destacada en el conjunto de Independiente de esos tiempos, siendo por ejemplo uno de los pocos arqueros de la época en detener un tiro penal de Bernabé Ferreyra, un destacado jugador en la historia de River Plate. Fuera de toda subjetividad, muchos profesionales del tema coincidieron desde el punto de vista deportivo en que fue fundamental para la obtención de títulos no solo un gran despliegue en la parte ofensiva, sino una firmeza en la parte defensiva del equipo, parte donde Fernando Bello, al ser arquero, tuvo mucho que ver. Sus compañeros de equipo coincidieron en sus comentarios en que Fernando Bello era además una persona carismática y le gustaba aconsejar a sus demás compañeros de equipo y ayudarlos, sobre todo a los más jóvenes, por eso, Nito Veiga, uno de los defensores del equipo en los años '40, comentó acerca de él:


"Pasábamos horas enteras en la concentración, debajo de la tribuna Cordero, escuchando los consejos de Fernando Bello".[15]



Con respecto al clásico de Avellaneda, en 1935 Independiente igualó a Racing en el historial, y en 1936 lo superó. El mismo año, la Academia volvería a empatar la estadística del historial, pero al año siguiente, en 1937, el Rojo se impuso, durando esta supremacía hasta el año 1950 (ver el Clásico de Avellaneda dentro de este artículo).

[editar] Años 1940

Durante los años '40 alternó entre buenas y malas.

Vicente de La Mata ya era conocido por la gente como Capote porque así se lo denominaba por entonces al tipo de gol que él había convertido contra River Plate de visitante a fines el 12 de octubre de 1939, eludiendo una y otra vez a sus adversarios (según los registros, algunos hasta dos veces), y por eso cuando convirtió el gol, Antonio Sastre, su compañero de equipo, le dijo emocionado:


"¡¡¡Pibe, hiciste Capote...!!!"[16]



Este fue un gol que convertiría 40 años más tarde Ricardo Bochini ante Peñarol en la Copa Libertadores de 1976, 50 años más tarde por Diego Armando Maradona en el Mundial de México '86 contra Inglaterra y mucho más recientemente Lionel Messi en las semifinales de la Copa del Rey contra el Getafe. En efecto, Capote gustaba de realizar jugadas individuales, evadir a los jugadores rivales y culminar sus actuaciones convirtiendo un gol, si se toman en cuenta los testimonios que brindan los periodistas de esa época acerca de los goles que convirtió, y se comparan esos testimonios. Un antiguo periodista comentó al respecto:


"No recuerdo haber visto jamás a De La Mata hacer un pase sin antes de haber eludido, como mínimo, a dos rivales".


 

Según la página oficial del club, la gente que asistía a las canchas para verlo jugar, inventaba canciones para alentarlo, como por ejemplo:


"¿A donde va la gente...? ¡¡¡A ver a Don Vicente!!!"


y también:

"La gente ya se mata por ver a De la Mata..."

 


Capote se mantuvo en el club durante los años '40, pero a pesar de esto, el equipo tuvo que esperar nueve años para ganar nuevamente un título.

En el campeonato de 1940, a inicios de la década, hubo muchas victorias por goleada: 8 a 1 contra Estudiantes de La Plata, 5 a 0 a Vélez Sársfield, 7 a 1 a Boca Juniors, y el preferido por los simpatizantes: el 7 a 0 contra Racing. Sobre este último partido, el periodista Félix Daniel Frascara comentó escribiendo en las páginas de la revista El Gráfico:


“Creíamos que el primer tiempo terminaba sin goles, cuando Leguizamón embocó un cabezazo. Al ratito nomás, y también de cabeza, Erico anotó el segundo.


Después, en la etapa complementaria, todo se veía colorado. Racing fue empalideciendo como una de esas malas fotografías que los años borran. Zorrilla señaló un gol a lo maestro, cabeceando casi al ras del suelo, y al rato De la Mata.

¿Qué iba a hacer Racing si no tenía nada? Empezó el éxodo de los hinchas visitantes. Hacia la media hora, Salomón sintió los efectos del calor -va sin segunda intención- y se fue de la cancha. Como los restantes hacía rato que se habían “ido”, también quedó Independiente solo. Y llegaron tres goles más. De un grupo de hinchas ubicados en las plateas partió un saludo dirigido al wing de Racing:

-Good bye, Chueco...

El Chueco García lo miró al del chiste y guiñándole un ojo le dijo:

-No te vayas. Todavía puede ganar Independiente.

Y estaban seis a cero”.[17]


Los tres goles restantes, los marcaron Arsenio Erico, Zorrilla y Vicente De la Mata. Fue la tarde del 3 de noviembre de 1940 en Alsina y Cordero (donde se ubica el actual estadio del club), esta última calle llamada actualmente Bochini, en Avellaneda. A pesar de todos estos resultados, Independiente terminó en un segundo puesto al finalizar el torneo.

En el '41 terminó en un quinto puesto porque Zorrilla (uno de los delanteros del Rojo que participó en las goleadas antes mencionadas) se lesionó. En el '42 perdió gran parte de su poder ofensivo desde el punto de vista futbolístico, ya que no jugó Erico por un conflicto económico y también se despidió del club Antonio Sastre, quien terminó su carrera en el San Pablo de Brasil; y fue precisamente por esto que al terminar el torneo Independiente quedó en noveno puesto a 18 puntos del campeón River Plate, en lo que fue su campaña más baja hasta entonces. A partir del año '43 se trató de solucionar el problema que había traído la ausencia de Erico, a pesar de que este estuvo inscripto en el club hasta que fue transferido a Huracán en el año '47. Durante su ausencia jugaron 7 centrodelanteros, llegando en 1943 al 6° puesto, en 1944 al 5°, en 1945 al 3° (cabe destacar en la campaña el triunfo sobre Racing por 5 a 1, jugando de local en la Bombonera, que fue el último clásico de Erico), En 1946 al 6° (a doce puntos de San Lorenzo, el campeón), y en 1947 (ya sin Erico) al 3° nuevamente. Por entonces el club tenía más de 26.000 asociados, pero si no se ganaba un título, dado el exitismo imperante en el deporte, se corría el riesgo de que se redujera la cantidad de socios, quienes querían volver a celebrar un título.

Independiente a nivel internacional fue representado por Antonio Sastre, quien luego de retirarse del club logró que su equipo brasilero ganara 3 campeonatos y saliera subcampeón en uno (San Pablo hasta entonces no solo no había ganado ningún título sino que ni había llegado siquiera a las instancias finales). Por su trayectoria, en 1946 cuando había regresado a la Argentina y ya se había retirado de la actividad, fue presionado y convencido por dirigentes de Gimnasia y Esgrima de La Plata de jugar un año allí.


"Gimnasia se fue a la B, necesitamos ser campeones para volver a Primera".[18]



Le dijeron. Aceptó contra su voluntad. Pero cumplió con ese objetivo, Gimnasia fue campeón de la B y ascendió a Primera.

En 1948, Independiente saldría campeón después de 9 años cumpliendo destacadas actuaciones. Comenzó el torneo ganándole rotundamente a Rosario Central 10 a 2. Más tarde en la fecha 25°, llegando al final del torneo, le ganó de una forma considerada heroica a River Plate ya que al finalizar el Primer Tiempo estaba perdiendo 3 a 1, pero en el Segundo Tiempo logró dar vuelta el marcador ganándole 4 a 3. Curiosamente inmediatamente después de este cotejo hubo una huelga de futbolistas. Debido a esto, la AFA decidió que en los cinco últimos partidos, se jugara con jugadores no profesionales, o amateurs, logrando de todos modos obtener el campeonato, tras ganarle 1-0 en una final contra su clásico rival, Racing. De La Mata había permanecido en el equipo ya que no se había adherido a la huelga, y se retiró justamente en 1950, habiendo ganado las ligas del '38, '39 y '48.

El equipo campeón de 1948 poseía una característica en común si se lo comparaba con los anteriores equipos de Independiente que habían conseguido los títulos. Desde un punto de vista deportivo, al igual que estos, poseía un juego vistoso y creativo en lo ofensivo. Desde el punto de vista histórico, algunos de los integrantes de ese plantel fueron referentes del club en épocas posteriores, como Nito Veiga, un joven que jugaba en el puesto de "defensor", y que todavía era adolescente cuando había debutado en la Primera División. Nito Veiga sería el Director técnico de Independiente en las décadas veníderas (logró dos subcampeonatos en 1982 y en 1983, pero por presiones exitistas debió renunciar[19] ), y cuando ya se había retirado del fútbol, comentó en una ocasión, acerca de aquella época que el vivió, en los años '40:


“Era una cuestión de filosofía, para Independiente el tema fundamental era entregar lindos espectáculos. De esos años, a Independiente le quedó el gusto por el buen fútbol y sus resonantes triunfos frente a los tres grandes rivales. Después, cuando me tocó ser el técnico del primer equipo, tanto en el ’69 como en los comienzos de la década del ’80, traté de inculcarles a mis dirigidos la misma filosofía que nos hizo famosos en el fútbol de todo el mundo”.[20]



Sobre el final de la década, tras un breve paso por River Plate, Grillo ingresó, en 1947, en la cuarta división de Independiente. Su debut en la Primera División del Campeonato argentino se produjo el 24 de abril de 1949. Desde el punto de vista histórico, Grillo es considerado como uno de los hombres más importantes del club en los años que estaban por venir.

[editar] Años 1950

Había comenzado la década del '50 con el retiro de De La Mata y finalizado la del '40 con el ingreso de Grillo, y el campeonato del '52 fue considerado muy particular. Hubo un duelo que duró por 41 días por la muerte de Eva Perón, y desde un punto de vista deportivo eso enfrío al equipo e hizo que, si bien cumpliera con una buena campaña, terminara tercero.[21]

En el año 1950, Racing igualó a Independiente en el historial, y en un partido posterior, jugado el mismo año, lo superó, manteniéndose hasta el año 1972, cuando fueron igualados por el equipo rojo. (ver el Clásico de Avellaneda dentro de este artículo).

A pesar de los diferentes hechos, empezaba a formarse una delantera que disfrutarían todos los argentinos: Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz. En 1953, Independiente llevó su delatera completa a la Selección. La numerosidad de la delantera está justificada porque en aquella época se tendía a una táctica con muchos jugadores ofensivos para brindar mucho peso en ataque y así anotar muchos goles (hoy en día esta táctica ya no se utiliza más). Futbolísticamente, la página oficial del club explica que entre esos delanteros, Micheli fue el oportunismo práctico; Cecconato, el motor; Lacasia fue el cerebro; Grillo, habilidad y fuerza; y Cruz, la velocidad. El 14 de mayo de 1953 gracias a esos "diablos rojos", Argentina venció por primera vez a Inglaterra por 3 a 1, ante más de 85.000 personas en el Monumental, el estadio de River Plate, con dos tantos de Grillo y uno de Micheli. El 5 de julio de ese mismo año, con los cinco delanteros rojos, Argentina venció a España 1 a 0 con gol de Grillo.

Aquella delantera no solo consiguió buenos resultados en la Selección, también le dio varios momentos gratos a Independiente. Por ejemplo, cabe destacar que el mismo año que la Selección derrotó a Inglaterra y a España (1953), el equipo colorado superó 6 a 0 al Real Madrid de Di Stéfano en lo que fue una exitosa gira europea. Rodolfo Micheli, considerado como el oportunista práctico de los jugadores que integraban la delantera de los años '50 (algunos periodistas deportivos comparan el juego de Martín Palermo y el de Germán Denis con el suyo), recordó en una entrevista aquella época que él tuvo como jugador, y comentó al respecto:


“Independiente era, sin duda, el equipo que jugaba más lindo en los años cincuenta. No sólo nos iban a ver nuestros hinchas sino también lo hacían algunos de otros clubes, porque siempre garantizábamos buenos partidos”.


 

La década continuó sin éxitos en el campeonato local. En 1954 Micheli y Bonelli -quien reemplazó a Lacasia- sumaron 30 goles, pero Independiente fue subcampeón, a cuatro puntos de Boca Juniors, equipo al que sin embargo había vencido 3 a 1. Fue el 15 de agosto, cuando se vendieron 62.000 entradas en Avellaneda, un récord en el profesionalismo. Es difícil pensar como fue que tanta gente pudo presenciar el encuentro, ya que el estadio en esa época tenía capacidad solamente para alrededor de 38.000 espectadores. Se cree que la gente tuvo que dejar espacio apretándose los unos a los otros en las populares, los niños en las plateas tuvieron que sentarse sobre las rodillas de sus padres, y los jóvenes de la hinchada se treparon a las torres de iluminación del estadio para poder ver el partido. El hecho, aún ocurriendo el día de hoy, sería difícil de plantear ya que el estadio de la Doble Visera tenía antes de comenzarse las refacciones una capacidad para 52.823 personas.

Esa jornada, la 17°, quedó marcada en la historia del fútbol argentino: a pesar de la falta de títulos en el club, la gente seguía alentando al equipo ya que continuaba yendo a presenciar los encuentros que disputaba Independiente. Según la opinión subjetiva de cualquier hincha, este acto es el que "demuestra" la incondicional fidelidad de una persona hacia su equipo, aunque en el sentido objetivo este hecho quedó comprobado porque fue la época de mayor concurrencia a los estadios. En los ocho partidos se vendieron 160.066 entradas, a un promedio de 20.000 por partido; las que sumadas a los socios (que ingresan gratis debido a una promoción que ofrece el club, por la cual se les entrega entradas gratuitas para acceder a las populares cuando el equipo juega de local), totalizaron una fecha con 300.000 espectadores.

Salió cuarto en el ’55, séptimo en el ’56, octavo en el ’57, y en el 1958, y al año siguiente comenzó a acercarse a la punta y terminó tercero.

Para tratar de explicar las causas de este fenómeno, se pueden leer las propias reflexiones críticas de Osvaldo Cruz, el antes mencionado Rodolfo Micheli, Alberto Britos y Elías Abraham, todos ex jugadores de la época, en ocasión de contestar para una nota periodística:


Osvaldo Cruz (delantero):


"Para salir campeón había que armar un plantel grande como tenía River. Pero en Independiente los dirigentes estaban levantando el club y eran... (se toca el codo con la mano). Entonces, no formaban grupos para ser campeones."

 

"Adelante andábamos bien, pero los que estaban atrás se iban para arriba. Entonces, quedaba un pedazo de campo libre que lo aprovechaban los rivales. Si hubiésemos sido más serios, como se preocupaba la defensa de Racing, por ejemplo, tal vez la historia hubiese sido distinta."

 

"Además hay otra cosa. Los delanteros íbamos a la cancha de Ferro y nos deprimíamos. Ya sabíamos que era todo polvo, que la pelota iba a picar para cualquier lado, que era una cancha angosta y nos sacaba las ganas. Pero adonde veíamos una linda, con pasto, hacíamos maravillas."

 

"Antes de empezar un torneo, le preguntaron a Eliseo Mouriño, de Boca, quién salía campeón y dijo "Independiente, lejos". Siempre éramos candidatos, pero no se dio."

 


Rodolfo Micheli (delantero):


"Salíamos a pelear con los jugadores que se hacían de abajo, no como los otros clubes que se reforzaban. Esa fue la razón por lo que no fuimos campeones. Igual, siempre fuimos animadores."

 

"Los partidos con los equipos chicos uno los quería ganar, pero no poníamos mucho más de lo que teníamos que hacer. Ibamos y cumplíamos. Y esos equipos nos jugaban a muerte, los ayudaba un poco la suerte y nos ganaban."

 

"En las canchas feas no nos salían las ganas de jugar."

 

"Hubiese sido lindo porque varios estábamos en la Selección y dar una vuelta era como redondear todo. Pero, cuando salimos segundos en el '54 fue importante."

 


Alberto Britos (defensor):


"Es difícil saber por qué no dimos una vuelta, pero no fue una cuestión de suerte: nuestro poderío era la famosa delantera, pero a veces nos hacían varios goles."

 

"En la defensa había jugadores mayores de edad y se complicaba."

 

"Ese año (1954, el año del subcampeonato) anduvimos bárbaro con los grandes, pero nos ganaron Chacarita, Tigre, Ferro y Gimnasia de La Plata, que andaban por el fondo."

 

(Contestando si les había quedado una espina clavada por no salir campeones) "Por supuesto."

 


Elías Abraham (arquero):


"Igual, si uno salía segundo o tercero no era una catástrofe. No era fracaso. Se jugaba buen fútbol, todos siempre querían estar en el área contraria y por eso a veces de contraataque quedábamos mal parados."

 

(Contestando por qué no ganaron en el '54, cuando salieron subcampeones) "La diferencia estuvo en que perdimos con los candidatos al descenso. No sé por qué nos costaba con los equipos chicos. No era soberbia, pero nos daban trabajo."

 

"Más allá de todo, uno hacía un balance y se quedaba conforme porque el equipo jugaba bien."[22]


De todas formas, los ex jugadores coincidieron en que el equipo se conformaba con pelear siempre el título y brindarle un buen espectáculo a la gente.

Como queda dicho, Independiente no logró ganar ningún título oficial en aquella década, pero en el aspecto futbolístico logró subirse al podio varias veces y aportó sus jugadores a la Selección Nacional, institucionalmente "demostró" el apoyo incondicional que tenía su gente, y desde el punto de vista histórico reinvindicó el "tradicional" juego vistoso, ofensivo y "endiablado".

Como ejemplo de la vida de los jugadores del Rojo de la década del '50 luego de alejarse del club, se puede citar el caso de Ernesto Grillo, que ingresó al club en 1947 y debutó en Primera en 1949. El jugó en Independiente 192 partidos oficiales y marcó 90 goles, pero como se dijo antes, no consiguió ningún título. En 1957 se fue hacia Italia y se incorporó al equipo del AC Milán, con el que fue subcampeón de la Copa de Europa en 1958 y ganó un campeonato italiano en 1959. De regreso en la Argentina en 1960, jugó con Boca Juniors desde ese año hasta que se retiró del fútbol en 1966. Con la Selección nacional, además, se alzó con el triunfo en el Campeonato Sudamericano (Copa América) disputado en 1955 en Chile.[23]

[editar] Años 1960

Luego de una época sin títulos que había durado 12 años, ya que se había prolongado desde 1948, Independiente volvió a ganar una copa local en 1960, aunque debido a las salidas de varios de sus jugadores (como el ya mencionado caso de Grillo, que se fue del club en el año '57) lo ganó ya con una nueva generación de jugadores, quienes según información oficial eran en aquel momento: David Acevedo, Maldonado, Toriani, Rubén Navarro, Alcides Silveira (ambos mencionados más adelante) y Raúl Decaría, Jorge Vázquez, Norberto Raffo, Walter Jiménez, D'Ascenzo y Ricardo Giménez, de esta forma, podría decirse desde un punto de vista histórico que comenzó la década ganando una copa. En el ámbito local, el Rojo cosechó tres títulos oficiales en los años '60, ya que ganó un título más en el torneo local, en 1963, y otro más tarde en 1967, su primer Nacional, un torneo que se disputaba en la Argentina hasta que en los años '80 fue reemplazado. En aquel tiempo, Independiente tenía más de 45.000 socios, un estadio recién remodelado (ver Estadio), y seguía creciendo institucionalmente.

A nivel internacional, podría decirse históricamente que surgió la denominada "mística copera", ya que uno de sus logros más destacados lo alcanzó en 1964, al convertirse en el primer equipo argentino en ganar la Copa Libertadores, ganándola además de manera invicta y reteniendo este título en 1965. Tanto en el '64 como en el '65, hacia finales de dichos años jugó la Copa Intercontinental, siendo el primer club argentino en hacerlo. No la ganó, sin embargo, hasta 1973, ya que tanto en un año como en el otro perdió a manos de la Juventus italiana.

Como se dijo antes, en 1967, ganó el Campeonato Nacional. Este equipo fue uno de los últimos que utilizaron una formación del tipo 2-3-5, o sea con 2 defensores, 3 mediocampistas y 5 delanteros. La consagración la logró en el clásico de Avellaneda, contra Racing, ya que el partido fue ganado por el equipo rojo por 4 a 0.

En esta década aparecieron grandes figuras, consideradas en el sentido histórico como muy importantes para el club en épocas posteriores, tales como Raúl Bernao (mencionado más adelante), Walter Jiménez, Yazalde, Navarro (también mencionado luego), Artime, Maldonado, Elvio "Chivo" Pavoni (un jugador de nacionalidad uruguaya, considerado por muchos especialistas como uno de los mejores defensores del club), el ya fallecido José "Pato" Pastoriza[24] y Miguel Angel Santoro, considerado por varios especialistas, historiadores e hinchas como uno de los mejores arqueros en la historia del club. "Pepé" Santoro, como es apodado, aún se desempeña ayudando al club, dirigiendo al equipo ocasionalmente como Director Técnico interino (por ejemplo tras la renuncia de Jorge Burruchaga como DT en el Clausura 2007) y como entrenador de arqueros, siendo considerado por varios periodistas como fundamental para la formación de Oscar Ustari y Fabián Assmann, por ejemplo. "Pepé" Santoro, este ex arquero, recordó al respecto, sobre aquella época:


“La década de los ’60 representó para mi querido Independiente el comienzo de sus años de mayor esplendor. Fuimos los primeros campeones argentinos, y además invictos, de la Copa Libertadores de América, y por eso ganamos el apoyo de todos los hinchas del país”.


 

El antes mencionado Raúl Emilio Bernao, un delantero surgido en esos años, también se destacó. Desde el punto de vista subjetivo del hincha de Independiente, cumplía todos los "requisitos" para ser considerado un gran ídolo del Rojo, ya que tenía una gran habilidad técnica, era hincha del club, y había hecho las Inferiores en el club. Puede ser este uno de los motivos por los cuales era admirado por la gente, y según fuentes oficiales, cuando en el campo de juego debía enfrentar la oposición o resistencia que le presentaban los diversos zagueros izquierdos, como por ejemplo, Silvio Marzolini, de Boca Juniors, los hinchas de Independiente cantaban repetidas veces para alentarlo:


"Esta noche van a soñar con el Loco"[25]



Las fuentes oficiales afirman que era fuerte físicamente, destacando que era un delantero sin miedo (principal virtud de un atacante). También acreditan que habían cotejos donde la figura del partido era él, y si cuando recibía por primera vez el balón en lo que iba del partido, y realizaba una gran actuación, la gente le volvía a cantar para alentarlo, esta vez repitiendo:


"Hoy el Loco está con los cables pelados, no lo para nadie"


 

Otro jugador, que si bien ya estaba integrando el equipo en los años '50, se destacó en esta década por la cantidad de títulos que comenzó a ganar fue el anteriormente mencionado Rubén Marino Navarro, un zaguero central (especie de defensor que es acompañado por otros defensores, y que se ubica en la parte central del fondo de la cancha). Se mantuvo hasta mediados de los '60, y obtuvo el apodo de Hacha Brava por el temperamento que presentaba cuando en el campo de juego debía marcar y defender. Según la opinión general, tanto de los hinchas como de la página oficial del club, hasta la aparición de Hugo Villaverde (jugador de Independiente que jugó en su misma posición, en épocas posteriores) fue considerado el mejor de los jugadores de toda la historia del Rojo que integraron esa posición. El también mencionado anteriormente Alcides Silveira, otro destacado defensor, pero de origen uruguayo, que cumplió notables actuaciones en el Rojo entre 1960 y 1962, y que fue uno de sus compañeros de equipo, dijo sobre él:


"Nunca ví una persona tan fuerte física y mentalmente como Navarro. Tenía intervenciones tan temerarias que asustaba a propios y extraños".[26]



La opinión de Silveira era muy tomada en cuenta entre los defensores de aquella época, según fuentes oficiales porque él era un hombre de fuerte temperamento, y además de participar en Independiente actuó en el fútbol uruguayo, en el español y también en Boca.

Entre los hechos destacados que se obtuvieron en esta década, se encuentran haberse mantenido 37 partidos de manera invicta (la segunda racha-récord más larga en aquellos tiempos, y la tercera más larga actualmente) incluyendo dos victorias contra el Santos FC de Pelé durante el transcurso de la Copa Libertadores de 1964.[27]

[editar] "La era dorada" [editar] Años 1970

Al igual que en la década del '60, una vez más Independiente comenzó una nueva década ganando un título: el Metropolitano de 1970. Desde un punto de vista subjetivo aunque también estadístico, si se comparan ambas instituciones, con este título superó en cantidad de títulos locales a su rival, Racing Club, ya que ganaba hasta ese momento 7 títulos a nivel nacional, contra los 6 que tenía por esos momentos el equipo blanquiceleste. A pesar de la subjetividad que se presenta al realizar esta afirmación, tanto desde las perspectivas antes mencionadas como desde el punto de vista histórico, con la retención del título en el Metro del año 1971, Independiente como institución del fútbol estableció un "dominio" o "poder" a nivel nacional por encima de Racing, ya que continuando con las comparaciones, aumentó su cantidad de títulos nacionales a 8, una cifra que su antagonista la Academia hasta el momento no igualó (y por lo tanto, superó) ya que este último desde entonces hasta el día de hoy el único título que ganó fue el Apertura 2001, con lo que el equipo blanquiceleste llegó únicamente a los 7 títulos, manteniendo dicha cantidad hasta el día de hoy. Por último, y continuando con los puntos de vista anteriores, a nivel internacional, con la posterior obtención de la Copa Interamericana en 1973, el Rojo superó definitivamente en cantidad de títulos internacionales a Racing, ya que cuando la consiguió reunía 4 títulos, superando a los 3 que obtuvo el equipo blanquiceleste en toda su historia hasta el día de hoy en (2 en aquel momento, ya que la Supercopa Sudamericana la ganó en el año 1988).

Los años '70 y' 80 serían la «Era De Oro» de Independiente por haber logrado entre otras cosas obtener una gran cantidad de títulos importantes, que le valieron el mote de Rey de Copas. De ellos, en la década del '70 cosechó 12, que fueron: Metropolitano 1970, 1971, Nacional 1977, 1978, Copa Libertadores 1972, 1973, 1974, 1975 (único tetracampeón consecutivo de América), Copa Intercontinental 1973, y Copa Interamericana 1973, 1974, 1975. El equipo se haría famoso gracias a la dupla de ataque Ricardo Bochini-Daniel Bertoni.

En los años 1973 y 1974, ocurrieron más momentos gratos e históricos para el club con respecto al clásico de Avellaneda, ya que fueron los instantes en que se superó a Racing en cantidad de goles convertidos en los clásicos, y cuando se lo superó en el historial en cantidad de victorias por sobre su rival, respectivamente. El primer hecho ocurrió el 2 de diciembre de 1973, jugando el Nacional de 1973. Antes del partido los equipos estaban igualados en cantidad de goles, con 158 para cada uno, pero al finalizar el partido Independiente se impuso por 3 a 1, marcando a su favor la estadística de goles marcados en el clásico, con 161 goles contra los 159 de Racing, manteniendo a su favor las diferencias de tantos hasta el día de hoy; además, logró con esta victoria logró empatar a la Academia en la cantidad de partidos ganados en el clásico de Avellaneda. El segundo hecho ocurrió luego de varias alteraciones que se produjeron en el historial conforme transcurrieron los partidos (ver el Clásico de Avellaneda en este mismo historial), pero finalmente, en el año 1974, desde un punto de vista subjetivo aunque también estadístico por las cifras que presentaban los clásicos e institucional (si se tiene en cuenta el momento que estaba atravesando Racing en esos momentos) se confirmaría completamente la superioridad futbolística del Rojo por sobre la Academia, ya que, luego de que en 1973 lograra igualar la cantidad de partidos ganados (que eran 34 para cada uno), Independiente dio vuelta la estadística del historial ganando por goleada 4 a 1, ejerciendo su supremacía por sobre Racing hasta el día de hoy, sin interrupciones.

El 18 de marzo de 1973, por la tercera fecha del torneo Metropolitano de ese año, el jugador Andrés Maglioni entró en el Libro Guiness de los Récords al marcarle tres goles en menos de un minuto y cincuenta segundos a Gimnasia y Esgrima de La Plata, poco después de que empezara el Segundo Tiempo en dicho cotejo. Finalmente el Rojo ganaría dicho partido 4 a 0.

La dupla de Ricardo Bochini-Daniel Bertoni, antes mencionada, le daría a Independiente excelentes resultados, que muchas veces lo hizo ganar títulos, como por ejemplo la antes mencionada Copa Intercontinental de 1973. Este título era el último que le faltaba obtener a Independiente a nivel internacional hasta ese momento, y ya había tenido 3 oportunidades anteriormente de poder ganarlo, pero por diversos motivos, nunca lo había conseguido. Varios años después, el ya mencionado delantero Daniel Bertoni, aquel que acompañara a Bochini en la jugada que culminaría en gol de este último, comentó:


"La final Intercontinental del 73 quedó en la memoria de todos los hinchas por la jugada previa al gol de Bochini. Armamos una pared con el Bocha que es imposible de olvidar. Llegamos al área tocando y tocando y Bochini quedó adelante de Zoff y definió con un toque por arriba del arquero. Un verdadero golazo.


Aquella definición fue muy jodida. El campeón de Europa era el Ajax, pero como se negó a jugar, lo reemplazó la Juventus, que había salido subcampeón. Pero tenía un equipazo: estaban Zoff, Altafini, Bettega, Morini, todos jugadores de la selección italiana. Encima, fue un solo partido y en Roma. Las teníamos todas en contra. Y ganar la Copa fue una consagración porque Independiente ya había tenido tres chances para conseguirla y no había podido. Era lo único que le faltaba al club y ese equipo se lo dio. Por eso, ese título me marcó mucho.

Con Bochini todavía éramos pibes y haber armado esa jugada en el gol no dio un respaldo importante. Porque recién estábamos empezando. Pipo Ferreiro confiaba mucho en nosotros y él fue quien nos dio continuidad. Porque en la Libertadores de ese año, apenas habíamos jugado algunos partidos. Pero en la final Intercontinental fuimos titulares. Y ahí, en Italia, es como que nos consagramos, nos consolidamos para siempre. Todo el mundo había visto el partido y se había enterado quiénes éramos."[28]


La final más recordada, o memorable, de Independiente fue la del Campeonato Nacional de 1977, que fue transmitido hacia toda la Argentina por televisión a través de Canal 7, un canal de aire estatal, o público, que transmite su señal hacia todo el país. Jugando el primer partido de dicha final como local, había empatado contra el otro finalista, Talleres de Córdoba, 1 a 1. Como los goles del visitante se consideraban doble, la "T" cordobesa tenía entonces muchas chances de ser campeón. En el partido jugado en Córdoba, curiosamente jugado el 25 de enero de 1978 sabiendo que el campeonato era el Nacional de 1977, Independiente se puso en ventaja con gol del jugador Norberto Outes pero los cordobeses dieron vuelta el marcador del partido con dos polémicos goles, el primero con un penal inexistente y el segundo con la mano. Por protestar el segundo polémico gol de Talleres, realizado a 15 minutos del final, el juez del partido expulsó a Trossero, Galván y Larrosa. El Rojo quedó entonces con 8 jugadores. Sin embargo una combinación entre Bochini y los recién ingresados Bertoni y Biondi faltando muy pocos minutos para el final, hizo que "El Bocha" marcara un gol que terminó en el empate 2 a 2; dándole a Independiente el título, ya que el resultado global favorecía a Independiente por 5 a 4. El antes mencionado Mariano Biondi, un mediocampista ofensivo que participó en la jugada que culminó en el gol del empate que le dio la copa a Independiente, dijo:


"De los 18 partidos de este Nacional, yo estuve en 11. Y en la final me tocó entrar en el momento más caliente.


Independiente se había puesto en ventaja gracias a un cabezazo de Norberto Outes, a los 29 minutos del primer tiempo. Y en el segundo fue cuando comenzaron las polémicas.

A los 15, Valencia se fue por la izquierda, sacó el centro y la pelota pegó en el brazo de Pagnanini. Todos interpretamos que fue casual, pero el árbitro, Roberto Barreiro, dio penal. Pateó Cherini y 1 a 1. A los 39, después de un centro del Hacha Ludueña, Bocanelli saltó y convirtió con la mano el segundo gol de los cordobeses. Las protestas llevaron a las expulsiones: Trossero, Galván y Larrosa vieron la roja. El partido estuvo parado durante ocho minutos. Después del revuelo, Pastoriza metió a Bertoni por Magallanes y a mí por Brítez. En la primera final habíamos igualado 1 a 1 y si lográbamos empatar -como el gol de visitante valía doble- dábamos la vuelta. La jugada arrancó con una combinación entre Bertoni y Bochini, y el Bocha estuvo muy inteligente porque en vez de seguir él, enganchó para la derecha, por donde venía yo, y me dio la pelota. Yo encaré al arquero Guibaudo. Le amagué a patear y enganché para adentro. Se me fue larga y le quedó justo al Bocha que venía de frente y la clavó arriba. Fue algo inimaginable. Siempre me lo reconocen, con ese pase quedé en la historia del Rojo."[29]


Ese mismo año, con el entusiasmo de la hazaña todavía latente en los jugadores e hinchas del club, Independiente ganó el Nacional del año ’78. El Rojo le ganó a Colón de Santa Fe en los cuartos de final, y nuevamente a Talleres de Córdoba, esta vez en la semifinal. La final fue ante River Plate. Empató 0 a 0 en el Monumental, pero logró ganarle 2 a 0 en Alsina y Cordero (actual Bochini) con dos goles de Bochini. Con este hecho, desde el punto de vista histórico, en un año había cosechado dos títulos locales.

[editar] Años 1980

En 1983 ganaría otro torneo Metropolitano. En efecto, el 22 de diciembre de ese año, Independiente lo ganaría viviendo un hecho único, histórico y memorable en la historia del club y también del fútbol argentino; el equipo rojo, que estaba primero con diferencia de un punto con respecto a San Lorenzo de Almagro y Ferro Carril Oeste, jugó ante 15.090 personas el último partido del Campeonato Metropolitano contra Racing, que estaba cerca de descender a Primera B. Lo ganó 2 a 0, y de esta manera se consagró campeón dándose el gusto de dar la vuelta olímpica frente a su eterno rival y condenándolo a la segunda división del fútbol argentino, la Primera B, posteriormente llamada Primera "B" Nacional. Racing fue el segundo club de los denominados "grandes" en descender a esta categoría, el primero había sido el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, en 1981; y a pesar de que en ese mismo año se había implementado el sistema de los promedios (por los peligros de descenso que sufrían en esos momentos Racing y River Plate, y por el anterior descenso de San Lorenzo de Almagro), Racing descendió igual volviendo a jugar en Primera recién en 1985.

Los protagonistas de aquel momento único en la historia de Independiente dijeron:


José Omar Pastoriza (Director Técnico):


"No pensé ningún planteo especial para ese partido. Con el equipo que teníamos, los rivales eran los que tenían que preocuparse de cómo enfrentar a Independiente. Nunca vi un clima tan especial. Era una fiesta para media Avellaneda y un funeral para la otra mitad.

Me dio pena por Racing porque yo había jugado en ese club. Pero el ambiente era tan contagioso que me ganó la alegría y no paré de festejar. La verdad, es que los hinchas tuvieron su partido ideal".

 


Ricardo Enrique Bochini (Mediocampista ofensivo):


"Como jugador le quería ganar a Racing a muerte, más que nada por la gente".

 


Enzo Trossero (Defensor):


(Acerca de la pelea que hubo contra un hincha de Independiente que había bebido demasiado, que durante el entretiempo ingresó al campo de juego, y que junto a varios hinchas más molestaron a los jugadores por la ansiedad) "Espósito (el árbitro que dirigió el encuentro) me había advertido que iba a suspender el partido. Nosotros veníamos de dos frustraciones por los campeonatos que perdimos con Estudiantes y teníamos mucha ansiedad por salir campeones. Por eso me puse loco y le pegué (al hincha que había ingresado al campo de juego). Al pobre muchacho lo tuvieron que sacar casi desvanecido".

 

"Con el 2 a 0 respiramos. Pudimos haber hecho más goles, pero nos dedicamos a controlar la pelota porque ambos equipos queríamos que terminara el partido cuanto antes".

 


Jorge Burruchaga (Polifuncional,[30] jugó ese partido como un mediocampista ofensivo[31] ):


"El mérito de ese equipo fue que luego de perder dos campeonatos seguidos, se recuperó con un fútbol brillante y de alto vuelo. Para nosotros fue el trampolín a la Copa Libertadores que ganamos y luego nos llevamos la Intercontinental contra el Liverpool".

 


Claudio Marangoni (Mediocampista defensivo -ubicado en la zona central del mediocampo ya que jugaba con el número 5[32] ):


"No me alegré de la desgracia ajena. Porque significaba que no íbamos a jugar con ellos al año siguiente y era una tristeza... porque estábamos acostumbrados a ganarles siempre..."[33]


En 1984 obtuvo su séptima Copa Libertadores siendo hasta hoy el equipo de América con más trofeos del torneo. Independiente jugó contra Liverpool en Tokio, Japón, la Copa Intercontinental. El partido acabó con una victoria para Independiente por 1 a 0 con un gol de Percudani, y así obtenía por segunda vez ese trofeo, coronándose por segunda vez como "mejor equipo del mundo" (ya que ese era el título que obtenía el equipo que ganaba esa copa).

La Copa Intercontinental fue algo más que la instancia final en que Independiente se medía contra otro equipo en la lucha por ser el mejor equipo del mundo. Tras la Guerra de Malvinas se levantó un sentimiento nacional de bronca y repudio a los ingleses, y se alentó a cualquier forma de representación del país que compitiera en el exterior con cualquier cosa que representara al pueblo inglés. Precisamente, las personas de Argentina hinchaban por el Rojo porque estaba jugando contra el Liverpool, un club inglés. Carlos Mario Goyén, el arquero del equipo que consiguió aquella copa derrotando al equipo británico, dijo 20 años más tarde, en una entrevista con el diario Castellanos:


"Es mentira lo que se decía sobre que el fútbol podía separarse de la guerra, que ese sentimiento que todos teníamos dentro no nos iba a afectar. Sabíamos que debíamos superarlo, controlarlo.


 

Pero una guerra es algo muy fuerte, muy doloroso, que deja heridas que nunca se cierran del todo. Y en ese momento todavía estaban abiertas. Además, en nuestro país, la guerra era algo inédito. Para nosotros esas cosas pasaban solo en Europa, mirábamos la serie Combate por televisión, películas. Nunca nos iba a pasar. Y de repente ese absurdo nos llegó y nos vimos frente a los ingleses peleando por recuperar algo que siempre sentimos como propio. Y, además, perdimos. Perdimos la guerra y a muchos chicos. Todos teníamos algún amigo o algún conocido que dejó la vida en las Islas.

 

La gente nos hacía saber eso, por la calle nos paraban y nos exigían casi que ganáramos aquel partido, que era el primer choque entre un equipo argentino y otro inglés tras la guerra. Se tomaba como una venganza.
Era imposible que todo eso no nos afectara. Por eso trabajamos para dominar ese sentimiento".[34]


El último título oficial que obtuvo en los años '80, fue el de la AFA 1988-89. El lunes 4 de enero de 1988, al mismo tiempo que Percudani, el goleador de la Copa Libertadores de 1984, se iba a jugar a Europa, Jorge Solari se hacía cargo de la dirección técnica. El equipo base tenía a Sergio Vargas y al uruguayo Eduardo Perira en el arco (este último actuando de suplente); Clausen, Monzón, Rogelio Delgado y Ríos en defensa; Rubén Darío Insúa y Bochini los mediocampistas; y los delanteros recién adquiridos Marcelo Reggiardo y Carlos Alfaro Moreno. Aquel fue el único torneo de la AFA en el que se definía por penales si los partidos terminaban empatados en los 90 minutos.

[editar] Años 1990

Los 90' comenzaron con el retiro de Ricardo Bochini en 1991. Un hombre que perteneció al club en sus 19 años de fútbol profesional, desde 1972 hasta 1991, y obtuvo 8 títulos internacionales, y 4 campeonatos argentinos. Jugó un total de 638 partidos (cifra que sería record), sin contar los cotejos que disputó en torneos internacionales, y se retiró anotando 107 goles.

Independiente ganó el Clausura 1994, la Supercopa 1994 (derrotando en la final a Boca Juniors), la Recopa 1994 (derrotando a Vélez Sársfield) y la Supercopa 1995. Esta última copa la obtuvo derrotando en la final al Flamengo de Brasil en el estadio Maracaná, siendo el Rojo el único club extranjero en dar una vuelta olímpica en este mítico estadio. La figura que acompañó al club por aquella época, era el tristemente ya fallecido[35] jugador colombiano Albeiro "el Palomo" Usuriaga, integrante de una camada de jugadores colombianos de gran trayectoria como por ejemplo Carlos Valderrama y Leonel Álvarez, y en esos momentos logró darle 4 títulos al club, pero más tarde la AFA lo suspendió por detectarse dóping positivo en 1997, y finalmente el 11 de febrero de 2004 fue asesinado en Santiago de Cali, Colombia (ver penúltima cita). Pese al corto tiempo que se mantuvo en el club, Usuriaga se ganó rápidamente la simpatía de los hinchas de Independiente, ya que fue la figura del equipo en muchos de los partidos, y por eso agradeció el apoyo de la hinchada dirigiéndoles estas palabras, justo antes de disputar un partido contra Gimnasia y Esgrima de La Plata, en el cual metió 3 goles:


"Jugar en Independiente es muy lindo. La gente acá me quiere mucho y me hace que no extrañe tanto a Colombia. Brindisi (el Director Técnico) me ha dado la oportunidad de actuar en estos últimos encuentros del campeonato y lo estoy haciendo bien, Me siento muy feliz y contento. Cuando la gente se pone a gritar ¡Usuriaga, Usuriaga...!, de verdad, me emocioné muchísimo".[36]



Otro integrante destacado fue el arquero Luis Islas, quien a pesar de integrar el equipo desde el año 1986, recién salió campeón en 1994. Diversos registros demuestran que durante ese lapso de tiempo el equipo tuvo actuaciones regulares debido a diversos factores como el retiro de Ricardo Bochini hacia el final. Si se analiza la situación del equipo, podría observarse que de alguna forma estas situaciones le sirvieron a Luis Alberto Islas para perfeccionar su labor. Según fuentes oficiales, la gente, al igual que con Vicente de La Mata, creaba canciones para alentarlo, como por ejemplo:


"En Avellaneda


hay un arquero,

hay un arquero llamado Islas

que ataja todo lo que le tiran,

es lo más grande de la Argentina"[37]


Después de que Independiente ganara la Supercopa del '95, el club lograba sus 15 títulos internacionales, una hazaña sólo alcanzada posteriormente por el AC Milan, el Real Madrid y más recientemente el Boca Juniors.

Como se pudo ver, durante un tiempo el club, ya con otra generación de jugadores, pudo volver a disfrutar de la "Mística Copera". Si se analizan los resultados y las estadísticas, desde la salida de Ricardo Bochini, hombre fundamental en el equipo, el club había transitado momentos difíciles en lo futbolístico. Estas dificultades no tardarían en generar una crisis en la institución que la comenzaría a endeudar muy pronto. Un ejemplo de estas dificultades que tuvo el equipo para retomar el camino tratando de suplantar al Bocha es el testimonio que brinda el jugador Gustavo López (que jugaba como mediocampista ofensivo) en ocasión de referirse él mismo a los resultados que había cosechado el club previo al Torneo Clausura 1994:


"Para mí este título fue importantísimo. Porque además del campeonato -el último a nivel local-, ese mismo año fue inolvidable: le ganamos a Racing después de mucho tiempo (16 partidos) y obtuvimos la Supercopa. A la definición llegamos en un nivel futbolístico muy alto: habíamos empatado con Boca en la Bombonera, le ganamos a Gimnasia en La Plata luego de muchos años y goleamos a Banfield en un partidazo. Huracán también jugaba bien y en la última fecha ellos estaban un punto arriba de nosotros.


 

O sea, teníamos que ganar como fuere, no quedaba otra. Y lo conseguimos con un resultado muy pero muy bueno: una goleada por 4 a 0. Y encima, la gente pudo disfrutarlo con nosotros en nuestra cancha."[38]


[editar] Siglo XXI

Después de 8 años sin ganar títulos importantes, Independiente se coronó campeón del Torneo Apertura 2002. Este equipo, entrenado por Américo Gallego, tenía un plantel integrado entre otras figuras por Gabriel Milito, Federico Insúa, Daniel Montenegro y Andrés Silvera. Ese campeonato es muy recordado por el buen juego del equipo, resultando la delantera más goleadora y la segunda defensa menos vencida. Además, Silvera terminó siendo el goleador del Torneo.

El club tuvo una deuda muy seria que se fue acumulando desde los años '90. Desde el aspecto futbolístico, hubo muchísimos técnicos y jugadores pero por diversos motivos el ansiado título fue esquivo, y aún obteniéndolo en el 2002 el crecimiento de las deudas ni siquiera se detuvo y continuó creciendo, principalmente porque esta época se destacó por la ineficiencia política-dirigencial que llevó al club a continuar endeudándose en una cantidad cuya cifra fue millonaria. Por ejemplo, hubo un tiempo en que los directivos del club, arrastrando los problemas de las gestiones anteriores, no le pagaban ni a sus jugadores ni a sus ex jugadores porque no contaban plata, generando una deuda también con ellos.[39]

Esta deuda, al principio se calculó en 50 millones de dólares, pero tras una orden judicial, quedó calculada en alrededor de 26 millones de dólares. Con la transferencia en mayo del 2006 del jugador ofensivo Sergio Agüero al Atlético de Madrid, por un precio estimado alrededor de los 23 millones de euros (equivalente a 28 millones de dólares, cifra record del fútbol argentino y fichaje más caro en la historia del club europeo), y el arquero Oscar Ustari en julio del 2007 por alrededor de los 8 millones de euros (equivalente a 13 millones de dólares), Independiente refinanció y está terminando de pagar su deuda. El club, con la gestión de su actual presidente Julio Comparada,[40] ha mejorado a grandes pasos desde el punto de vista institucional, económico y deportivo.

En el Torneo Apertura 2007, Independiente, con Pedro Troglio como DT, cumplió un papel decente. Se mantuvo puntero del campeonato cerca de 13 fechas (más de la mitad del torneo), aunque en las últimas fechas bajó su nivel y no pudo consagrarse campeón. Tras dos torneos intrascendentes, Germán Denis logró sobresalir y terminó siendo el goleador del Torneo con 18 goles, convirtiéndose en el segundo mayor goleador en los torneos cortos de Argentina. Además, Independiente resultó primero en la tabla de recaudaciones del torneo.

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