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Sobre el final de la década, tras un breve paso por River Plate, Grillo ingresó, en 1947, en la cuarta división de Independiente. Su debut en la Primera División del Campeonato argentino se produjo el 24 de abril de 1949. Desde el punto de vista histórico, Grillo es considerado como uno de los hombres más importantes del club en los años que estaban por venir.

Años 1950

Había comenzado la década del '50 con el retiro de De La Mata y finalizado la del '40 con el ingreso de Grillo, y el campeonato del '52 fue considerado muy particular. Hubo un duelo que duró por 41 días por la muerte de Eva Perón, y desde un punto de vista deportivo eso enfrío al equipo e hizo que, si bien cumpliera con una buena campaña, terminara tercero.[21].

En el año 1950, Racing igualó a Independiente en el historial, y en un partido posterior, jugado el mismo año, lo superó, manteniéndose hasta el año 1972, cuando fueron igualados por el equipo rojo. (ver el Clásico de Avellaneda dentro de este artículo).

A pesar de los diferentes hechos, empezaba a formarse una delantera que disfrutarían todos los argentinos: Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz. En 1953, Independiente llevó su delatera completa a la Selección. La numerosidad de la delantera está justificada porque en aquella época se tendía a una táctica con muchos jugadores ofensivos para brindar mucho peso en ataque y así anotar muchos goles (hoy en día esta táctica ya no se utiliza más). Futbolísticamente, la página oficial del club explica que entre esos delanteros, Micheli fue el oportunismo práctico; Cecconato, el motor; Lacasia fue el cerebro; Grillo, habilidad y fuerza; y Cruz, la velocidad. El 14 de mayo de 1953 gracias a esos "diablos rojos", Argentina venció por primera vez a Inglaterra por 3 a 1, ante más de 85.000 personas en el Monumental, el estadio de River Plate, con dos tantos de Grillo y uno de Micheli. El 5 de julio de ese mismo año, con los cinco delanteros rojos, Argentina venció a España 1 a 0 con gol de Grillo.

Aquella delantera no solo consiguió buenos resultados en la Selección, también le dio varios momentos gratos a Independiente. Por ejemplo, cabe destacar que el mismo año que la Selección derrotó a Inglaterra y a España (1953), el equipo colorado superó 6 a 0 al Real Madrid de Di Stéfano en lo que fue una exitosa gira europea. Rodolfo Micheli, considerado como el oportunista práctico de los jugadores que integraban la delantera de los años '50 (algunos periodistas deportivos comparan el juego de Martín Palermo y el de Germán Denis con el suyo), recordó en una entrevista aquella época que él tuvo como jugador, y comentó al respecto:

 

“Independiente era, sin duda, el equipo que jugaba más lindo en los años cincuenta. No sólo nos iban a ver nuestros hinchas sino también lo hacían algunos de otros clubes, porque siempre garantizábamos buenos partidos”.

 

 

La década continuó sin éxitos en el campeonato local. En 1954 Micheli y Bonelli -quien reemplazó a Lacasia- sumaron 30 goles, pero Independiente fue subcampeón, a cuatro puntos de Boca Juniors, equipo al que sin embargo había vencido 3 a 1. Fue el 15 de agosto, cuando se vendieron 62.000 entradas en Avellaneda, un récord en el profesionalismo. Es difícil pensar como fue que tanta gente pudo presenciar el encuentro, ya que el estadio en esa época tenía capacidad solamente para alrededor de 38.000 espectadores. Se cree que la gente tuvo que dejar espacio apretándose los unos a los otros en las populares, los niños en las plateas tuvieron que sentarse sobre las rodillas de sus padres, y los jóvenes de la hinchada se treparon a las torres de iluminación del estadio para poder ver el partido. El hecho, aún ocurriendo el día de hoy, sería difícil de plantear ya que el estadio de la Doble Visera tenía antes de comenzarse las refacciones una capacidad para 52.823 personas.

Esa jornada, la 17°, quedó marcada en la historia del fútbol argentino: a pesar de la falta de títulos en el club, la gente seguía alentando al equipo ya que continuaba yendo a presenciar los encuentros que disputaba Independiente. Según la opinión subjetiva de cualquier hincha, este acto es el que "demuestra" la incondicional fidelidad de una persona hacia su equipo, aunque en el sentido objetivo este hecho quedó comprobado porque fue la época de mayor concurrencia a los estadios. En los ocho partidos se vendieron 160.066 entradas, a un promedio de 20.000 por partido; las que sumadas a los socios (que ingresan gratis debido a una promoción que ofrece el club, por la cual se les entrega entradas gratuitas para acceder a las populares cuando el equipo juega de local), totalizaron una fecha con 300.000 espectadores.

Salió cuarto en el ’55, séptimo en el ’56, octavo en el ’57, y en el 1958, y al año siguiente comenzó a acercarse a la punta y terminó tercero.

Para tratar de explicar las causas de este fenómeno, se pueden leer las propias reflexiones críticas de Osvaldo Cruz, el antes mencionado Rodolfo Micheli, Alberto Britos y Elías Abraham, todos ex jugadores de la época, en ocasión de contestar para una nota periodística:

 

Osvaldo Cruz (delantero):

 

"Para salir campeón había que armar un plantel grande como tenía River. Pero en Independiente los dirigentes estaban levantando el club y eran... (se toca el codo con la mano). Entonces, no formaban grupos para ser campeones."

 

"Adelante andábamos bien, pero los que estaban atrás se iban para arriba. Entonces, quedaba un pedazo de campo libre que lo aprovechaban los rivales. Si hubiésemos sido más serios, como se preocupaba la defensa de Racing, por ejemplo, tal vez la historia hubiese sido distinta."

 

"Además hay otra cosa. Los delanteros íbamos a la cancha de Ferro y nos deprimíamos. Ya sabíamos que era todo polvo, que la pelota iba a picar para cualquier lado, que era una cancha angosta y nos sacaba las ganas. Pero adonde veíamos una linda, con pasto, hacíamos maravillas."

 

"Antes de empezar un torneo, le preguntaron a Eliseo Mouriño, de Boca, quién salía campeón y dijo "Independiente, lejos". Siempre éramos candidatos, pero no se dio."

 

 

Rodolfo Micheli (delantero):

 

"Salíamos a pelear con los jugadores que se hacían de abajo, no como los otros clubes que se reforzaban. Esa fue la razón por lo que no fuimos campeones. Igual, siempre fuimos animadores."

 

"Los partidos con los equipos chicos uno los quería ganar, pero no poníamos mucho más de lo que teníamos que hacer. Ibamos y cumplíamos. Y esos equipos nos jugaban a muerte, los ayudaba un poco la suerte y nos ganaban."

 

"En las canchas feas no nos salían las ganas de jugar."

 

"Hubiese sido lindo porque varios estábamos en la Selección y dar una vuelta era como redondear todo. Pero, cuando salimos segundos en el '54 fue importante."

 

 

Alberto Britos (defensor):

 

"Es difícil saber por qué no dimos una vuelta, pero no fue una cuestión de suerte: nuestro poderío era la famosa delantera, pero a veces nos hacían varios goles."

 

"En la defensa había jugadores mayores de edad y se complicaba."

 

"Ese año (1954, el año del subcampeonato) anduvimos bárbaro con los grandes, pero nos ganaron Chacarita, Tigre, Ferro y Gimnasia de La Plata, que andaban por el fondo."

 

(Contestando si les había quedado una espina clavada por no salir campeones) "Por supuesto."

 

 

Elías Abraham (arquero):

 

"Igual, si uno salía segundo o tercero no era una catástrofe. No era fracaso. Se jugaba buen fútbol, todos siempre querían estar en el área contraria y por eso a veces de contraataque quedábamos mal parados."

 

(Contestando por qué no ganaron en el '54, cuando salieron subcampeones) "La diferencia estuvo en que perdimos con los candidatos al descenso. No sé por qué nos costaba con los equipos chicos. No era soberbia, pero nos daban trabajo."

 

"Más allá de todo, uno hacía un balance y se quedaba conforme porque el equipo jugaba bien."[22]

 

De todas formas, los ex jugadores coincidieron en que el equipo se conformaba con pelear siempre el título y brindarle un buen espectáculo a la gente.

Como queda dicho, Independiente no logró ganar ningún título oficial en aquella década, pero en el aspecto futbolístico logró subirse al podio varias veces y aportó sus jugadores a la Selección Nacional, institucionalmente "demostró" el apoyo incondicional que tenía su gente, y desde el punto de vista histórico reinvindicó el "tradicional" juego vistoso, ofensivo y "endiablado".

Como ejemplo de la vida de los jugadores del Rojo de la década del '50 luego de alejarse del club, se puede citar el caso de Ernesto Grillo, que ingresó al club en 1947 y debutó en Primera en 1949. El jugó en Independiente 192 partidos oficiales y marcó 90 goles, pero como se dijo antes, no consiguió ningún título. En 1957 se fue hacia Italia y se incorporó al equipo del AC Milán, con el que fue subcampeón de la Copa de Europa en 1958 y ganó un campeonato italiano en 1959. De regreso en la Argentina en 1960, jugó con Boca Juniors desde ese año hasta que se retiró del fútbol en 1966. Con la Selección nacional, además, se alzó con el triunfo en el Campeonato Sudamericano (Copa América) disputado en 1955 en Chile.[23]

Años 1960

Luego de una época sin títulos que había durado 12 años, ya que se había prolongado desde 1948, Independiente volvió a ganar una copa local en 1960, aunque debido a las salidas de varios de sus jugadores (como el ya mencionado caso de Grillo, que se fue del club en el año '57) lo ganó ya con una nueva generación de jugadores, quienes según información oficial eran en aquel momento: David Acevedo, Maldonado, Toriani, Rubén Navarro, Alcides Silveira (ambos mencionados más adelante) y Raúl Decaría, Jorge Vázquez, Norberto Raffo, Walter Jiménez, D'Ascenzo y Ricardo Giménez, de esta forma, podría decirse desde un punto de vista histórico que comenzó la década ganando una copa. En el ámbito local, el Rojo cosechó tres títulos oficiales en los años '60, ya que ganó un título más en el torneo local, en 1963, y otro más tarde en 1967, su primer Nacional, un torneo que se disputaba en la Argentina hasta que en los años '80 fue reemplazado. En aquel tiempo, Independiente tenía más de 45.000 socios, un estadio recién remodelado (ver Estadio), y seguía creciendo institucionalmente.

A nivel internacional, podría decirse históricamente que surgió la denominada "mística copera", ya que uno de sus logros más destacados lo alcanzó en 1964, al convertirse en el primer equipo argentino en ganar la Copa Libertadores, ganándola además de manera invicta y reteniendo este título en 1965. Tanto en el '64 como en el '65, hacia finales de dichos años jugó la Copa Intercontinental, siendo el primer club argentino en hacerlo. No la ganó, sin embargo, hasta 1973, ya que tanto en un año como en el otro perdió a manos de la Juventus italiana.

Como se dijo antes, en 1967, ganó el Campeonato Nacional. Este equipo fue uno de los últimos que utilizaron una formación del tipo 2-3-5, o sea con 2 defensores, 3 mediocampistas y 5 delanteros. La consagración la logró en el clásico de Avellaneda, contra Racing, ya que el partido fue ganado por el equipo rojo por 4 a 0.

En esta década aparecieron grandes figuras, consideradas en el sentido histórico como muy importantes para el club en épocas posteriores, tales como Raúl Bernao (mencionado más adelante), Walter Jiménez, Yazalde, Navarro (también mencionado luego), Artime, Maldonado, Elvio "Chivo" Pavoni (un jugador de nacionalidad uruguaya, considerado por muchos especialistas como uno de los mejores defensores del club), el ya fallecido José "Pato" Pastoriza[24] y Miguel Angel Santoro, considerado por varios especialistas, historiadores e hinchas como uno de los mejores arqueros en la historia del club. "Pepé" Santoro, como es apodado, aún se desempeña ayudando al club, dirigiendo al equipo ocasionalmente como Director Técnico interino (por ejemplo tras la renuncia de Jorge Burruchaga como DT en el Clausura 2007) y como entrenador de arqueros, siendo considerado por varios periodistas como fundamental para la formación de Oscar Ustari y Fabián Assmann, por ejemplo. "Pepé" Santoro, este ex arquero, recordó al respecto, sobre aquella época:

 

“La década de los ’60 representó para mi querido Independiente el comienzo de sus años de mayor esplendor. Fuimos los primeros campeones argentinos, y además invictos, de la Copa Libertadores de América, y por eso ganamos el apoyo de todos los hinchas del país”.

 

 

El antes mencionado Raúl Emilio Bernao, un delantero surgido en esos años, también se destacó. Desde el punto de vista subjetivo del hincha de Independiente, cumplía todos los "requisitos" para ser considerado un gran ídolo del Rojo, ya que tenía una gran habilidad técnica, era hincha del club, y había hecho las Inferiores en el club. Puede ser este uno de los motivos por los cuales era admirado por la gente, y según fuentes oficiales, cuando en el campo de juego debía enfrentar la oposición o resistencia que le presentaban los diversos zagueros izquierdos, como por ejemplo, Silvio Marzolini, de Boca Juniors, los hinchas de Independiente cantaban repetidas veces para alentarlo:

 

"Esta noche van a soñar con el Loco"[25]

 

 

Las fuentes oficiales afirman que era fuerte físicamente, destacando que era un delantero sin miedo (principal virtud de un atacante). También acreditan que habían cotejos donde la figura del partido era él, y si cuando recibía por primera vez el balón en lo que iba del partido, y realizaba una gran actuación, la gente le volvía a cantar para alentarlo, esta vez repitiendo:

 

"Hoy el Loco está con los cables pelados, no lo para nadie"

 

 

Otro jugador, que si bien ya estaba integrando el equipo en los años '50, se destacó en esta década por la cantidad de títulos que comenzó a ganar fue el anteriormente mencionado Rubén Marino Navarro, un zaguero central (especie de defensor que es acompañado por otros defensores, y que se ubica en la parte central del fondo de la cancha). Se mantuvo hasta mediados de los '60, y obtuvo el apodo de Hacha Brava por el temperamento que presentaba cuando en el campo de juego debía marcar y defender. Según la opinión general, tanto de los hinchas como de la página oficial del club, hasta la aparición de Hugo Villaverde (jugador de Independiente que jugó en su misma posición, en épocas posteriores) fue considerado el mejor de los jugadores de toda la historia del Rojo que integraron esa posición. El también mencionado anteriormente Alcides Silveira, otro destacado defensor, pero de origen uruguayo, que cumplió notables actuaciones en el Rojo entre 1960 y 1962, y que fue uno de sus compañeros de equipo, dijo sobre él:

 

"Nunca ví una persona tan fuerte física y mentalmente como Navarro. Tenía intervenciones tan temerarias que asustaba a propios y extraños".[26]

 

 

La opinión de Silveira era muy tomada en cuenta entre los defensores de aquella época, según fuentes oficiales porque él era un hombre de fuerte temperamento, y además de participar en Independiente actuó en el fútbol uruguayo, en el español y también en Boca.

Entre los hechos destacados que se obtuvieron en esta década, se encuentran haberse mantenido 37 partidos de manera invicta (la segunda racha-récord más larga en aquellos tiempos, y la tercera más larga actualmente) incluyendo dos victorias contra el Santos de Pelé durante el transcurso de la Copa Libertadores de 1964.[27]

"La era dorada" Años 1970

Al igual que en la década del '60, una vez más Independiente comenzó una nueva década ganando un título: el Metropolitano de 1970. Desde un punto de vista subjetivo aunque también estadístico, si se comparan ambas instituciones, con este título superó en cantidad de títulos locales a su rival, Racing Club, ya que ganaba hasta ese momento 7 títulos a nivel nacional, contra los 6 que tenía por esos momentos el equipo blanquiceleste. A pesar de la subjetividad que se presenta al realizar esta afirmación, tanto desde las perspectivas antes mencionadas como desde el punto de vista histórico, con la retención del título en el Metro del año 1971, Independiente como institución del fútbol estableció un "dominio" o "poder" a nivel nacional por encima de Racing, ya que continuando con las comparaciones, aumentó su cantidad de títulos nacionales a 8, una cifra que su antagonista la Academia hasta el momento no igualó (y por lo tanto, superó) ya que este último desde entonces hasta el día de hoy el único título que ganó fue el Apertura 2001, con lo que el equipo blanquiceleste llegó únicamente a los 7 títulos, manteniendo dicha cantidad hasta el día de hoy. Por último, y continuando con los puntos de vista anteriores, a nivel internacional, con la posterior obtención de la Copa Interamericana en 1973, el Rojo superó definitivamente en cantidad de títulos internacionales a Racing, ya que cuando la consiguió reunía 4 títulos, superando a los 3 que obtuvo el equipo blanquiceleste en toda su historia hasta el día de hoy en (2 en aquel momento, ya que la Supercopa Sudamericana la ganó en el año 1988).

Los años '70 y' 80 serían la «Era De Oro» de Independiente por haber logrado entre otras cosas obtener una gran cantidad de títulos importantes, que le valieron el mote de Rey de Copas. De ellos, en la década del '70 cosechó 12, que fueron: Metropolitano 1970, 1971, Nacional 1977, 1978, Copa Libertadores 1972, 1973, 1974, 1975 (único tetracampeón consecutivo de América), Copa Intercontinental 1973, y Copa Interamericana 1973, 1974, 1975. El equipo se haría famoso gracias a la dupla de ataque Ricardo Bochini-Daniel Bertoni.

En los años 1973 y 1974, ocurrieron más momentos gratos e históricos para el club con respecto al clásico de Avellaneda, ya que fueron los instantes en que se superó a Racing en cantidad de goles convertidos en los clásicos, y cuando se lo superó en el historial en cantidad de victorias por sobre su rival, respectivamente. El primer hecho ocurrió el 2 de diciembre de 1973, jugando el Nacional de 1973. Antes del partido los equipos estaban igualados en cantidad de goles, con 158 para cada uno, pero al finalizar el partido Independiente se impuso por 3 a 1, marcando a su favor la estadística de goles marcados en el clásico, con 161 goles contra los 159 de Racing, manteniendo a su favor las diferencias de tantos hasta el día de hoy; además, logró con esta victoria logró empatar a la Academia en la cantidad de partidos ganados en el clásico de Avellaneda. El segundo hecho ocurrió luego de varias alteraciones que se produjeron en el historial conforme transcurrieron los partidos (ver el Clásico de Avellaneda en este mismo historial), pero finalmente, en el año 1974, desde un punto de vista subjetivo aunque también estadístico por las cifras que presentaban los clásicos e institucional (si se tiene en cuenta el momento que estaba atravesando Racing en esos momentos) se confirmaría completamente la superioridad futbolística del Rojo por sobre la Academia, ya que, luego de que en 1973 lograra igualar la cantidad de partidos ganados (que eran 34 para cada uno), Independiente dio vuelta la estadística del historial ganando por goleada 4 a 1, ejerciendo su supremacía por sobre Racing hasta el día de hoy, sin interrupciones.

El 18 de marzo de 1973, por la tercera fecha del torneo Metropolitano de ese año, el jugador Andrés Maglioni entró en el Libro Guiness de los Récords al marcarle tres goles en menos de un minuto y cincuenta segundos a Gimnasia y Esgrima de la Plata, poco después de que empezara el Segundo Tiempo en dicho cotejo. Finalmente el Rojo ganaría dicho partido 4 a 0.

La dupla de Ricardo Bochini-Daniel Bertoni, antes mencionada, le daría a Independiente excelentes resultados, que muchas veces lo hizo ganar títulos, como por ejemplo la antes mencionada Copa Intercontinental de 1973. Este título era el último que le faltaba obtener a Independiente a nivel internacional hasta ese momento, y ya había tenido 3 oportunidades anteriormente de poder ganarlo, pero por diversos motivos, nunca lo había conseguido. Varios años después, el ya mencionado delantero Daniel Bertoni, aquel que acompañara a Bochini en la jugada que culminaría en gol de este último, comentó:

 

"La final Intercontinental del 73 quedó en la memoria de todos los hinchas por la jugada previa al gol de Bochini. Armamos una pared con el Bocha que es imposible de olvidar. Llegamos al área tocando y tocando y Bochini quedó adelante de Zoff y definió con un toque por arriba del arquero. Un verdadero golazo.

 

Aquella definición fue muy jodida. El campeón de Europa era el Ajax, pero como se negó a jugar, lo reemplazó la Juventus, que había salido subcampeón. Pero tenía un equipazo: estaban Zoff, Altafini, Bettega, Morini, todos jugadores de la selección italiana. Encima, fue un solo partido y en Roma. Las teníamos todas en contra. Y ganar la Copa fue una consagración porque Independiente ya había tenido tres chances para conseguirla y no había podido. Era lo único que le faltaba al club y ese equipo se lo dio. Por eso, ese título me marcó mucho.

Con Bochini todavía éramos pibes y haber armado esa jugada en el gol no dio un respaldo importante. Porque recién estábamos empezando. Pipo Ferreiro confiaba mucho en nosotros y él fue quien nos dio continuidad. Porque en la Libertadores de ese año, apenas habíamos jugado algunos partidos. Pero en la final Intercontinental fuimos titulares. Y ahí, en Italia, es como que nos consagramos, nos consolidamos para siempre. Todo el mundo había visto el partido y se había enterado quiénes éramos."[28]

 

La final más recordada, o memorable, de Independiente fue la del Campeonato Nacional de 1977, que fue transmitido hacia toda la Argentina por televisión a través de Canal 7, un canal de aire estatal, o público, que transmite su señal hacia todo el país. Jugando el primer partido de dicha final como local, había empatado contra el otro finalista, Talleres de Córdoba, 1 a 1. Como los goles del visitante se consideraban doble, la "T" cordobesa tenía entonces muchas chances de ser campeón. En el partido jugado en Córdoba, curiosamente jugado el 25 de enero de 1978 sabiendo que el campeonato era el Nacional de 1977, Independiente se puso en ventaja con gol del jugador Norberto Outes pero los cordobeses dieron vuelta el marcador del partido con dos polémicos goles, el primero con un penal inexistente y el segundo con la mano. Por protestar el segundo polémico gol de Talleres, realizado a 15 minutos del final, el juez del partido expulsó a Trossero, Galván y Larrosa. El Rojo quedó entonces con 8 jugadores. Sin embargo una combinación entre Bochini y los recién ingresados Bertoni y Biondi faltando muy pocos minutos para el final, hizo que "El Bocha" marcara un gol que terminó en el empate 2 a 2; dándole a Independiente el título, ya que el resultado global favorecía a Independiente por 5 a 4. El antes mencionado Mariano Biondi, un mediocampista ofensivo que participó en la jugada que culminó en el gol del empate que le dio la copa a Independiente, dijo:

 

"De los 18 partidos de este Nacional, yo estuve en 11. Y en la final me tocó entrar en el momento más caliente.

 

Independiente se había puesto en ventaja gracias a un cabezazo de Norberto Outes, a los 29 minutos del primer tiempo. Y en el segundo fue cuando comenzaron las polémicas.

A los 15, Valencia se fue por la izquierda, sacó el centro y la pelota pegó en el brazo de Pagnanini. Todos interpretamos que fue casual, pero el árbitro, Roberto Barreiro, dio penal. Pateó Cherini y 1 a 1. A los 39, después de un centro del Hacha Ludueña, Bocanelli saltó y convirtió con la mano el segundo gol de los cordobeses. Las protestas llevaron a las expulsiones: Trossero, Galván y Larrosa vieron la roja. El partido estuvo parado durante ocho minutos. Después del revuelo, Pastoriza metió a Bertoni por Magallanes y a mí por Brítez. En la primera final habíamos igualado 1 a 1 y si lográbamos empatar -como el gol de visitante valía doble- dábamos la vuelta. La jugada arrancó con una combinación entre Bertoni y Bochini, y el Bocha estuvo muy inteligente porque en vez de seguir él, enganchó para la derecha, por donde venía yo, y me dio la pelota. Yo encaré al arquero Guibaudo. Le amagué a patear y enganché para adentro. Se me fue larga y le quedó justo al Bocha que venía de frente y la clavó arriba. Fue algo inimaginable. Siempre me lo reconocen, con ese pase quedé en la historia del Rojo."[29]

 

Ese mismo año, con el entusiasmo de la hazaña todavía latente en los jugadores e hinchas del club, Independiente ganó el Nacional del año ’78. El Rojo le ganó a Colón de Santa Fe en los cuartos de final, y nuevamente a Talleres de Córdoba, esta vez en la semifinal. La final fue ante River Plate. Empató 0 a 0 en el Monumental, pero logró ganarle 2 a 0 en Alsina y Cordero (actual Bochini) con dos goles de Bochini. Con este hecho, desde el punto de vista histórico, en un año había cosechado dos títulos locales.

Años 1980

En 1983 ganaría otro torneo Metropolitano. En efecto, el 22 de diciembre de ese año, Independiente lo ganaría viviendo un hecho único, histórico y memorable en la historia del club y también del fútbol argentino; el equipo rojo, que estaba primero con diferencia de un punto con respecto a San Lorenzo de Almagro y Ferro Carril Oeste, jugó ante 15.090 personas el último partido del Campeonato Metropolitano contra Racing, que estaba cerca de descender a Primera B. Lo ganó 2 a 0, y de esta manera se consagró campeón dándose el gusto de dar la vuelta olímpica frente a su eterno rival y condenándolo a la segunda división del fútbol argentino, la Primera B, posteriormente llamada Primera "B" Nacional. Racing fue el segundo club de los denominados "grandes" en descender a esta categoría, el primero había sido el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, en 1981; y a pesar de que en ese mismo año se había implementado el sistema de los promedios (por los peligros de descenso que sufrían en esos momentos Racing y River Plate, y por el anterior descenso de San Lorenzo de Almagro), Racing descendió igual volviendo a jugar en Primera recién en 1985.

Los protagonistas de aquel momento único en la historia de Independiente dijeron:

 

José Omar Pastoriza (Director Técnico):

 

"No pensé ningún planteo especial para ese partido. Con el equipo que teníamos, los rivales eran los que tenían que preocuparse de cómo enfrentar a Independiente. Nunca vi un clima tan especial. Era una fiesta para media Avellaneda y un funeral para la otra mitad.

Me dio pena por Racing porque yo había jugado en ese club. Pero el ambiente era tan contagioso que me ganó la alegría y no paré de festejar. La verdad, es que los hinchas tuvieron su partido ideal".

 

 

Ricardo Enrique Bochini (Mediocampista ofensivo):

 

"Como jugador le quería ganar a Racing a muerte, más que nada por la gente".

 

 

Enzo Trossero (Defensor):

 

(Acerca de la pelea que hubo contra un hincha de Independiente que había bebido demasiado, que durante el entretiempo ingresó al campo de juego, y que junto a varios hinchas más molestaron a los jugadores por la ansiedad) "Espósito (el árbitro que dirigió el encuentro) me había advertido que iba a suspender el partido. Nosotros veníamos de dos frustraciones por los campeonatos que perdimos con Estudiantes y teníamos mucha ansiedad por salir campeones. Por eso me puse loco y le pegué (al hincha que había ingresado al campo de juego). Al pobre muchacho lo tuvieron que sacar casi desvanecido".

 

"Con el 2 a 0 respiramos. Pudimos haber hecho más goles, pero nos dedicamos a controlar la pelota porque ambos equipos queríamos que terminara el partido cuanto antes".

 

 

Jorge Burruchaga (Polifuncional,[30] jugó ese partido como un mediocampista ofensivo[31] ):

 

"El mérito de ese equipo fue que luego de perder dos campeonatos seguidos, se recuperó con un fútbol brillante y de alto vuelo. Para nosotros fue el trampolín a la Copa Libertadores que ganamos y luego nos llevamos la Intercontinental contra el Liverpool".

 

 

Claudio Marangoni (Mediocampista defensivo -ubicado en la zona central del mediocampo ya que jugaba con el número 5[32] ):

 

"No me alegré de la desgracia ajena. Porque significaba que no íbamos a jugar con ellos al año siguiente y era una tristeza... porque estábamos acostumbrados a ganarles siempre..."[33]

 

En 1984 obtuvo su séptima Copa Libertadores siendo hasta hoy el equipo de América con más trofeos del torneo. Independiente jugó contra Liverpool en Tokio, Japón, la Copa Intercontinental. El partido acabó con una victoria para Independiente por 1 a 0 con un gol de Percudani, y así obtenía por segunda vez ese trofeo, coronándose por segunda vez como "mejor equipo del mundo" (ya que ese era el título que obtenía el equipo que ganaba esa copa).

La Copa Intercontinental fue algo más que la instancia final en que Independiente se medía contra otro equipo en la lucha por ser el mejor equipo del mundo. Tras la Guerra de Malvinas se levantó un sentimiento nacional de bronca y repudio a los ingleses, y se alentó a cualquier forma de representación del país que compitiera en el exterior con cualquier cosa que representara al pueblo inglés. Precisamente, las personas de Argentina hinchaban por el Rojo porque estaba jugando contra el Liverpool, un club inglés. Carlos Mario Goyén, el arquero del equipo que consiguió aquella copa derrotando al equipo británico, dijo 20 años más tarde, en una entrevista con el diario Castellanos:

 

"Es mentira lo que se decía sobre que el fútbol podía separarse de la guerra, que ese sentimiento que todos teníamos dentro no nos iba a afectar. Sabíamos que debíamos superarlo, controlarlo.

 

 

Pero una guerra es algo muy fuerte, muy doloroso, que deja heridas que nunca se cierran del todo. Y en ese momento todavía estaban abiertas. Además, en nuestro país, la guerra era algo inédito. Para nosotros esas cosas pasaban solo en Europa, mirábamos la serie Combate por televisión, películas. Nunca nos iba a pasar. Y de repente ese absurdo nos llegó y nos vimos frente a los ingleses peleando por recuperar algo que siempre sentimos como propio. Y, además, perdimos. Perdimos la guerra y a muchos chicos. Todos teníamos algún amigo o algún conocido que dejó la vida en las Islas.

 

La gente nos hacía saber eso, por la calle nos paraban y nos exigían casi que ganáramos aquel partido, que era el primer choque entre un equipo argentino y otro inglés tras la guerra. Se tomaba como una venganza.
Era imposible que todo eso no nos afectara. Por eso trabajamos para dominar ese sentimiento".[34]

 

El último título oficial que obtuvo en los años '80, fue el de la AFA 1988-89. El lunes 4 de enero de 1988, al mismo tiempo que Percudani, el goleador de la Copa Libertadores de 1984, se iba a jugar a Europa, Jorge Solari se hacía cargo de la dirección técnica. El equipo base tenía a Sergio Vargas y al uruguayo Eduardo Perira en el arco (este último actuando de suplente); Clausen, Monzón, Rogelio Delgado y Ríos en defensa; Rubén Darío Insúa y Bochini los mediocampistas; y los delanteros recién adquiridos Marcelo Reggiardo y Carlos Alfaro Moreno. Aquel fue el único torneo de la AFA en el que se definía por penales si los partidos terminaban empatados en los 90 minutos.

Años 1990

Los 90' comenzaron con el retiro de Ricardo Bochini en 1991. Un hombre que perteneció al club en sus 19 años de fútbol profesional, desde 1972 hasta 1991, y obtuvo 8 títulos internacionales, y 4 campeonatos argentinos. Jugó un total de 638 partidos (cifra que sería record), sin contar los cotejos que disputó en torneos internacionales, y se retiró anotando 107 goles.

Independiente ganó el Clausura 1994, la Supercopa 1994 (derrotando en la final a Boca Juniors), la Recopa 1994 (derrotando a Vélez Sársfield) y la Supercopa 1995. Esta última copa la obtuvo derrotando en la final al Flamengo de Brasil en el estadio Maracaná, siendo el Rojo el único club extranjero en dar una vuelta olímpica en este mítico estadio. La figura que acompañó al club por aquella época, era el tristemente ya fallecido[35] jugador colombiano Albeiro "el Palomo" Usuriaga, integrante de una camada de jugadores colombianos de gran trayectoria como por ejemplo Carlos Valderrama y Leonel Álvarez, y en esos momentos logró darle 4 títulos al club, pero más tarde la AFA lo suspendió por detectarse dóping positivo en 1997, y finalmente el 11 de febrero de 2004 fue asesinado en Santiago de Cali, Colombia (ver penúltima cita). Pese al corto tiempo que se mantuvo en el club, Usuriaga se ganó rápidamente la simpatía de los hinchas de Independiente, ya que fue la figura del equipo en muchos de los partidos, y por eso agradeció el apoyo de la hinchada dirigiéndoles estas palabras, justo antes de disputar un partido contra Gimnasia y Esgrima de La Plata, en el cual metió 3 goles:

 

"Jugar en Independiente es muy lindo. La gente acá me quiere mucho y me hace que no extrañe tanto a Colombia. Brindisi (el Director Técnico) me ha dado la oportunidad de actuar en estos últimos encuentros del campeonato y lo estoy haciendo bien, Me siento muy feliz y contento. Cuando la gente se pone a gritar ¡Usuriaga, Usuriaga...!, de verdad, me emocioné muchísimo".[36]

 

 

Otro integrante destacado fue el arquero Luis Islas, quien a pesar de integrar el equipo desde el año 1986, recién salió campeón en 1994. Diversos registros demuestran que durante ese lapso de tiempo el equipo tuvo actuaciones regulares debido a diversos factores como el retiro de Ricardo Bochini hacia el final. Si se analiza la situación del equipo, podría observarse que de alguna forma estas situaciones le sirvieron a Luis Alberto Islas para perfeccionar su labor. Según fuentes oficiales, la gente, al igual que con Vicente de La Mata, creaba canciones para alentarlo, como por ejemplo:

 

"En Avellaneda

 

hay un arquero,

hay un arquero llamado Islas

que ataja todo lo que le tiran,

es lo más grande de la Argentina"[37]

 

Después de que Independiente ganara la Supercopa del '95, el club lograba sus 15 títulos internacionales, una hazaña sólo alcanzada posteriormente por el AC Milan, el Real Madrid y más recientemente el Boca Juniors.

Como se pudo ver, durante un tiempo el club, ya con otra generación de jugadores, pudo volver a disfrutar de la "Mística Copera". Si se analizan los resultados y las estadísticas, desde la salida de Ricardo Bochini, hombre fundamental en el equipo, el club había transitado momentos difíciles en lo futbolístico. Estas dificultades no tardarían en generar una crisis en la institución que la comenzaría a endeudar muy pronto. Un ejemplo de estas dificultades que tuvo el equipo para retomar el camino tratando de suplantar al Bocha es el testimonio que brinda el jugador Gustavo López (que jugaba como mediocampista ofensivo) en ocasión de referirse él mismo a los resultados que había cosechado el club previo al Torneo Clausura 1994:

 

"Para mí este título fue importantísimo. Porque además del campeonato -el último a nivel local-, ese mismo año fue inolvidable: le ganamos a Racing después de mucho tiempo (16 partidos) y obtuvimos la Supercopa. A la definición llegamos en un nivel futbolístico muy alto: habíamos empatado con Boca en la Bombonera, le ganamos a Gimnasia en La Plata luego de muchos años y goleamos a Banfield en un partidazo. Huracán también jugaba bien y en la última fecha ellos estaban un punto arriba de nosotros.

 

 

O sea, teníamos que ganar como fuere, no quedaba otra. Y lo conseguimos con un resultado muy pero muy bueno: una goleada por 4 a 0. Y encima, la gente pudo disfrutarlo con nosotros en nuestra cancha."[38]

 

Siglo XXI

Después de 8 años sin ganar títulos importantes, Independiente se coronó campeón del Torneo Apertura 2002. Este equipo, entrenado por Américo Gallego, tenía un plantel integrado entre otras figuras por Gabriel Milito, Federico Insúa, Daniel Montenegro y Andrés Silvera. Ese campeonato es muy recordado por el buen juego del equipo, resultando la delantera más goleadora y la segunda defensa menos vencida. Además, Silvera terminó siendo el goleador del Torneo.

El club tuvo una deuda muy seria que se fue acumulando desde los años '90. Desde el aspecto futbolístico, hubo muchísimos técnicos y jugadores pero por diversos motivos el ansiado título fue esquivo, y aún obteniéndolo en el 2002 el crecimiento de las deudas ni siquiera se detuvo y continuó creciendo, principalmente porque esta época se destacó por la ineficiencia política-dirigencial que llevó al club a continuar endeudándose en una cantidad cuya cifra fue millonaria. Por ejemplo, hubo un tiempo en que los directivos del club, arrastrando los problemas de las gestiones anteriores, no le pagaban ni a sus jugadores ni a sus ex jugadores porque no contaban plata, generando una deuda también con ellos.[39]

Esta deuda, al principio se calculó en 50 millones de dólares, pero tras una orden judicial, quedó calculada en alrededor de 26 millones de dólares. Con la transferencia en mayo del 2006 del jugador ofensivo Sergio Agüero al Atlético de Madrid, por un precio estimado alrededor de los 23 millones de euros (equivalente a 28 millones de dólares, cifra record del fútbol argentino y fichaje más caro en la historia del club europeo), y el arquero Oscar Ustari en julio del 2007 por alrededor de los 8 millones de euros (equivalente a 13 millones de dólares), Independiente refinanció y está terminando de pagar su deuda. El club, con la gestión de su actual presidente Julio Comparada,[40] ha mejorado a grandes pasos desde el punto de vista institucional, económico y deportivo.

En el Torneo Apertura 2007, Independiente, con Pedro Troglio como DT, cumplió un papel decente. Se mantuvo puntero del campeonato cerca de 13 fechas (más de la mitad del torneo), aunque en las últimas fechas bajó su nivel y no pudo consagrarse campeón. Tras dos torneos intrascendentes, Germán Denis logró sobresalir y terminó siendo el goleador del Torneo con 18 goles, convirtiéndose en el segundo mayor goleador en los torneos cortos de Argentina. Además, Independiente resultó primero en la tabla de recaudaciones del torneo.

 

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